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Canto hondo de Augusto Rodríguez
miCielo ediciones, 2013

Por Mónica González Velázquez

 




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"Hay golpes en la vida, tan fuertes…Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios".
César Vallejo

Augusto Rodríguez escritor ecuatoriano, cuyos versos dejan entrever lo humano, lo sensible y lo finito de la vida; a su corta edad se constituye como un escritor representativo no sólo de su generación, sino de la poesía contemporánea en Ecuador. Autor de los libros Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007) y distintas antologías nacionales e internacionales y galardones como el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vázquez (2005). En esta ocasión nos honra, al permitir que un sello editorial experimental, como lo es miCielo ediciones 2013, publique su más reciente poemario: Canto hondo.

La estructura de este poemario, se compone de una trilogía de versos dividida en elegías, cantos y éxodos. Los cantos o lamentos de corte funeral, son un subgénero de la poesía lírica, de la cual el poeta dispone en una serie de textos cortos divididos en versículos. Cito:

Elegía 5

Si lees mi sangre hallarás
todo el horror
                            el hambre
y la miseria de estas tierras

El desierto es cada vez
más grande y amplio
 Dios, dime:
¿por qué no conviertes
la arena en agua?
¿las rocas en panes?
¿la gasolina en vino?
dame razones para creer en ti

El personaje lírico, cuestiona la existencia del creador, como una característica esencial del verso elegiaco dístico (escrita en Hexámetros) que podemos encontrar desde la poesía espiral de Ovidio y sus metamorfosis, la cual es una poesía encabalgada, rítmica y mística. Augusto retoma esa tradición y la lleva a la modernidad, sumando lo propio. Cito:

 Elegía 7

Dios eres un cante hondo
en nuestra cicatriz/ en la herida
el párpado es una ventana
que se acentúa
con el paso de los ángeles

Los labios morados
                                     agrietados
nos señalan
los cuchillos rojos de tu cielo

El amor no se parece a nada
aunque a ratos nos duelan
las heridas del vientre
¿un nuevo hijo?
¿una nueva llaga?
Dios (sólo tú Dios)
sigues siendo un
c   a  n  t  o    h  o  n  d  o
entre los hombres
y los ángeles
que nunca conocieron
el lenguaje de los árboles
el rezo de las hojas amarillas
el grito del amor
entre dos cuerpos abandonados.

La segunda parte del compendio se titula Canto hondo, se aprecia un estilo que se originó en Andalucía (España), lo cual proviene de la música flamenca y que lejos de ser festiva, exhala pulsiones de muerte. Un escritor que también profundizo en este género fue Don Antonio Machado y Álvarez, quién en el año de 1881, puso el punto final a su antología de cantes flamencos, novecientas coplas del canto gitano de Andalucía. Cito:

El día que tú naciste
cayó un pedazo de cielo.
Hasta que tú no te mueras
no se tapará el agujero.[1]

Augusto retoma está versificación libre y recrea en la voz de un personaje existente en la lírica de sus versos. Cito:

Canto 9

Me dirás que miento
cuando me asomo a tu vida
como una nube negra
y llueve pájaros por tu cuerpo

Me dirás que miento
cuando transito en tu oído y escucho
las últimas palabras de la historia

Me dirás que miento
cuando te veo
saltando en mi habitación
así estés muerta
y todavía no lo entiendas.

Sin embargo, la retórica profunda de los versos de este libro, podríamos enfocarnos al Canto sinagogal, un género tanto religioso como profano. Una música antigua y diversa, que ha recibido la influencia de los lugares donde habitaron los judíos de la diáspora. El éxodo o emigración en masa de un pueblo del lugar en el que estaba para establecerse en otro país o región; especialmente, la marcha del pueblo judío de Egipto a la Tierra Prometida. En la tercera parte de este libro, se suma la voz del éxodo, sin la contemplación del personaje lírico. Cito:

Éxodo 3

Los cuerpos se desintegran
por culpa de la violencia
o por el amor
van dejando sus huellas
en la almohada
                        o en la tierra
Todo sexo
es un ángel dormido
en busca de su religión
o de su momento clerical

Los cuerpos se destruyen
con la fricción de la piel
o del beso mañanero

Y ya en la noche
los cuerpos se muerden
se atacan, se agobian
en el clímax
y el orgasmo siempre espera
su premio final
que nunca llega

Versos que lejos de toda explicación teórica, recrean la pérdida de la capacidad de creer en una fe ciega e impuesta desde años atrás. Cito:

Me falta un cuerpo
para creer en ti, Dios
para que no pierda la fe
ni en la esperanza
          en esta tierra melancólica.

Me limito a guardar silencio, leo y releo este poemario donde la voz cuestiona y encuentra momentos sublimes en el uso de estas formas de escritura mística. Canto hondo, es la voz que llama al mundo de los muertos, pero su línea constante es la necesidad de recobrar la fe en el mundo de los vivos.



[1] Los hijos de los días, Siglo XXI, Buenos Aires, 2012. Se publicó el libro, pero fue recibido con desdén, pues el cante jondo era digno de desprecio, por ser gitano.

Ciudad de México a 02 de octubre de dosmiltrece



 

 


 

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