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En el Centenario de Mario Bahamonde

ATACAMA
en Pampinos y Salitreros

Por Arturo Volantines

 

El texto “Pampino y Salitreros, desarrollo del proletariado en el Norte” de Mario Bahamonde, se publicó, sólo con el nombre “Pampinos y Salitreros”, en el número 46 de la colección “Nosotros los chilenos”, el 26 de julio de 1973, por la editorial Quimantú; o sea, a días del Golpe de Estado. Tampoco aparece en esta primera y única edición, el anexo que tiene la edición mecanoescrita llamado la “nómina casi completa de las oficina de Tarapacá, el Toco, Antofagasta, El Boquete, Aguas Blancas y Taltal”.

Este texto es demostrativo de dos cualidades fundamentales de Mario Bahamonde: su talento escritural como creador y como investigador del ser nortino. También, viene a demostrar la importancia de los atacameños en el dominio del desierto.

No sólo fueron fundamentales los atacameños, Santiago Zavala, Chango López, Diego de Almeyda, José Antonio “Manco” Moreno, José Santos Ossa, Telésforo Mandiola, Salvador Reyes (padre), José María Sayago; sino, también, una saga de  intelectuales que habían formado una fortaleza intelectual y laica, y que avanzó hacia el sur hasta el valle de Elqui y notablemente hacia el desierto. Mario Bahamonde, dice: “Copiapó fue cuna de la rebeldía nortina. Rebeldía de los mineros contra la oligarquía latifundista gobernante, y rebeldía del pirquinero, del cateador, del laborero y del apir en contra del propietario y sus capataces. Gran parte del primer periodismo que aparece en los puertos salitreros a fines del siglo pasado tiene este sello copiapino.// En 1869 Juan Nicolás Mujica fundó en Copiapó La Igualdad; diez años antes había sido el secretario personal de Don Pedro León Gallo en su Revolución Constituyente de 1859. Rómulo Mandiola, otro constituyente, fundó en 1870, El Rojo, también en Copiapó. Y casi conjuntamente con la campaña de la Guerra del Salitre avanzó este periodismo hacia las calicheras y sus puertos.// En 1879 Ramón Segundo Arancibia, hijo del poeta constituyente que peleó junto a Don Pedro León Gallo en Los Loros, fundó en Tocopilla El Zurriago. Y en 1880 Jerónimo Peralta Flores, otro copiapino, fundó El Salitrero, en Taltal”.

Pampinos y Salitreros es un notable texto para recorrer la mayor gesta de la conquista, dominio y desarrollo del Norte Grande. Mario Bahamonde expone en este texto importantes materias que denomina: “Los aventureros de la sed; Los soñadores de la sal; Los puertos del salitre; El negocio de los salitreros; Los negociados; Imagen morena del pampino; Los hombres de la lucha; Las fichas pampinas; La lucha obrera; Recuerdos inútiles”.   

Es también la huella de la clase trabajadora en el norte; la gesta de los periódicos populares y obreros; el quehacer de las sociedades de socorros mutuos; la huella de sangre y luchas de los obreros pampinos; y es luminoso respecto a la gesta de Luis Emilio Recabarren.   

Este libro, además, busca y logra apuntar hacia el ser del “nortino”; afirmar su existencia, a pesar que dice, que “para el resto del país este concepto diferencial no resulte muy claro”; y cuestiona, fundamentalmente, que los nortinos seamos hijos de los diaguitas, atacameños, quechua o aymara; se queja que la “tradición se perdió”, y que más bien serían españoles los que se quedaron. Señala entonces que la verdadera “nortinidad” deviene de la aventura que comenzó con la minería: “Y, por mejor decir, en la minería copiapina”. Y, luego va más allá cuando señala: “El nortino fue minero hasta 1879, cuando el desarrollo vertiginoso de la industria del salitre transformó la fisonomía regional y con ello cambió el modo de ser de sus hombres”. Son absolutamente discutibles estas apreciaciones de Mario Bahamonde, pero el texto es un referente para tocar el tema; hubo momentos de ese momento de la Dictadura que tocar el tema ya era un aporte; y aquí tenemos una visión inteligente, abierta, cargada de amor por el norte. Se trata de una obra escrita por un genuino nortino; una obra relevante para conocer el verdadero ser de la patria atacameña.

Particularmente, me resulta importantísima la obra y las largas conversaciones con Mario Bahamonde en Antofagasta a finales de los `70, para perspectivar la grandeza e importancia de Copiapó en la historia de América Latina. Si consideramos los escritos de Mario Bahamonde con información de primera mano, como por ejemplo su introducción en la “Antología de la Poesía Nortina”; en sus textos, “El Caudillo de Copiapó” y “Diccionario de voces del norte de Chile” y en otros artículos, no hay duda que él tiene una importancia capital para la historiografía de Copiapó. Mario Bahamonde tempranamente vio y develó esta importancia; claro que no es gratuita; está formada en la admiración por este terruño, y la valentía y sacrificio de los hombres de Atacama.

Indudablemente Copiapó le debe un homenaje; no sólo en el nombre de una calle, sino una institución que estudie su obra.

 

 

 

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