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Luis Emilio Recabarren
Ricos y pobres a través de un siglo de la vida Republicana
Editorial LOM, 2010

Por Arturo Volantines

El texto “Ricos y pobres” de Luis Emilio Recabarren, publicado por LOM, es una conferencia dada por éste en Rengo el 3 de marzo de 1910; o sea, hace 100 años, a propósito del Centenario de la Nación. Fue publicado ese mismo año en las “Obras Selectas”, imprenta New York, 1910. El prologuista, Jaime Massardo de la Universidad de Valparaíso, señala: “La intervención de Recabarren se sitúa en el marco de la crítica a las festividades de la celebración del Centenario de la República. Huelga decir que aquellos motivos recabarreanos siguen absolutamente vigentes.

Este pequeño texto de la Colección “Libros del Ciudadano” es un aporte crítico en perspectiva de la desmesurada confianza que seremos un país desarrollado algún día, claro más lejano que cercano y es también un homenaje al espíritu de Luis Emilio Recabarren en el sustrato cualitativo de una Nación, como lo hicieron antes, entre otros, Pedro León Gallo y Pedro Pablo Muñoz, y que hoy día muchos de sus más dignos representantes traicionan cotidianamente.

En el primer capítulo hace aseveraciones tenaces, respecto a que la nacionalidad chilena no es posible mirarla de un solo punto de vista, que el progreso económico no es progreso social, que la alfabetización tampoco nos asegura libertad, que el momento judicial y penitenciario del país nos prueba de manera evidente el desastre moral de nuestra sociedad y, fundamentalmente, señala que la pobreza impide todo progreso.

En el segundo capítulo trata la situación intelectual y política del proletariado y la burguesía. Su análisis tenaz y casi feroz parte, sin embargo, cuando señala que la modificación de un ambiente social es obra del individuo pero que obra de forma gradual y paulatina. Después hace un análisis descarnado del país, del tráfico de influencias, de la manipulación de los gobiernos burgueses y de la falta de dignidad que se ha establecido en el Congreso Nacional. Cuestiona la celebración del Centenario; dice que nació la República con ideario democrático, pero la que manda es “la oligarquía y la superioridad de clase”, y que es un sarcasmo “celebrar la emancipación política”. Sustenta su discurso en su visión infernal de la corrupción y en que todavía la emancipación del pueblo no ha llegado.

En el tercer capítulo aborda la situación científica y económica del proletariado y la burguesía. Lamenta la muerte prematura de tantos infantes por las epidemias, por el hambre y por los vicios. Luego, toca la carestía y las angustias de las familias postradas por la miseria. Es notable su visión de la “imprevisión” y el vicio; denuncia que éstas cuentan con un fuerte apoyo de la clase comerciante. Luego, tal como los patriarcas anteriores del Norte, le da suma importancia a la instrucción. Dice: “Hagamos nacer entre el pueblo el amor por la instrucción”. Indudablemente su apostolado en la Pampa era —entre las mutuales y los diarios obreros—, su lucha contra el vicio y el fervor por la instrucción pública.

No hay duda que este texto es un pequeño manifiesto; con dotes políticas y evangélicas, con gran confianza en los cambios radicales que tendrán que venir. Dice que hagamos caso(causa) para que el segundo Centenario de la República sea de verdaderos progresos morales. Pareciera ser que tendremos que hacer más esfuerzos hacia el tercer Centenario. Hoy, dice, cuando el hombre ha hecho hablar a los fierros (fonógrafos), nadie puede dudar que sean posibles los ideales del perfeccionamiento social.

La nación o las naciones que conviven en nuestro país suelen ser de doble controversia respecto a lo que llamamos “patria”. Para unos, es un mal chovinista porque se declaran ciudadanos del mundo y para otros, equivale a la madre, sin la cual no se puede vivir. Hay muchos chilenos que valoran lo primero y otros que en el estadio dejan el alma en la boca.
        
Para un atacameño genuino es muy razonable y apropiado lo que dice Luis Emilio Recabarren a propósito del Centenario y lo que se puede sostener en el Bicentenario: “Yo estimo que la patria, es el hogar satisfecho y completo, y la libertad sólo existe cuando existe este hogar”. No tengo dudas: Atacama es mi hogar; Atacama es mi patria.

 

 

 

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