Nació en Chañarcillo en julio 1848. Hijo de Pedro Martínez
Mercado y Mariana Loyola Polanco. Fue bautizado el siete de agosto de
1848 en la vice-parroquia del mineral.
Se casó en Lomas Bayas (reducto minero cerca de Los Loros,
Atacama) el veintitrés de agosto de 1872 con Senovia Astudillo.
Tuvo una hija: Nora del Tránsito Martínez Astudillo, nacida el
once de julio de 1894 en Santiago, la cual tiene una larga descendencia de
militares, empresarios, médicos y diplomáticos.
Adhirió tempranamente al ideario que encabezara Pedro Léon
Gallo. Fue fervoroso activista, muy considerado por los fundadores, lo
que le valió tener muchas y notables tareas encomendadas por el Partido
Radical.

Vivió en Copiapó, Taltal, Santiago y Valparaíso. Nació en el
esplendor de Chañarcillo y fue joven en el esplendor del radicalismo.
Estuvo cerca de sus fundadores: Matta y Gallo. Falleció el doce de marzo
de 1917, en Valparaíso.
Fue difusor del proceso revolucionario atacameño; de su ethos e
imaginario. Su labor periodística fue milagrosa, porque él salvó del
olvido a un sinnúmero de documentos sobre la gesta atacameña. Publicó
diversos artículos en El Ferrocarril, en La Voz de Taltal y en otros diarios
del país.
Escribió y recopiló, entre otras obras: Homenaje Fúnebre, a la
memoria del eminente tribuno, poeta y jefe del radicalismo chileno, Don
Guillermo Matta (Imprenta y encuadernación de C. Schleede, Taltal,
1900); La industria minera de Taltal (Boletín de la Sociedad Nacional de
Minería (Serie 3, número 43, Santiago, 1900); Pedro León Gallo,
Homenaje póstumo a su memoria (Santiago, 1910).
En el texto de Pedro León Gallo, equilibra su emoción con la visión
ideológica y la sabiduría que enfrenta: su responsabilidad histórica —a la
luz de los papeles— de legar a las nuevas generaciones comprometidas
con el destino de los atacameños.
En el de Taltal, visualiza lo que venía respecto al eje, que ese sector
geográfico (Antofagasta) iba a significar para la minería. Por ello,
defiende la iniciativa minera en la pampa, la implementación del
ferrocarril y la responsabilidad del Estado: en fomentar y arbitrar las
abusivas tarifas en el transporte minero.
En Matta, señala, que la selva (Copiapó) es donde este “recoge el
alma de su robusta naturaleza”, tal como sucedió con Gallo y Salvador
Reyes. No hay dudas, que también los buenos aires de ese jardín
perfumado de frutales, en otrora, incidió en la formación de una legión
esclarecida. Además, se refiere a la importancia del poeta en el 79 del
siglo XIX, cuando la poesía se volvió pólvora y chupilca.
Braulio Martínez Loyola y otros radicales recibieron el mandato
directamente de los patriarcas de llevar adelante cambios profundos en la
sociedad chilena. Hecho que de alguna manera sucedió hasta los 70 del
siglo XX. Fue una saga vertebral del progresismo.
Asistimos ahora —en el siglo XXI— a la muerte presunta del
Partido Radical y a la paradoja: la mayoría de los descendientes de los
patriarcas se volvieron conservadores con la misma suerte del final de
Cien años de soledad.
Sin embargo, el sueño federalista y constituyente del Ejército
Libertador del Norte sigue absolutamente vigente.