UN LIBRO DE CRONICAS de viaje que escapa exactamente a esta definición, dado el carácter, la personalidad irruptiva del autor, su natural ímpetu expresivo que lo lleva a analizar y exponer dentro de estas crónicas algunos temas que surgen de sus meditaciones de viaje o que tienen relación con lo que vio, oyó y sintió a su paso por los países europeos que visitó en 1971.
Carlos Droguett es un escritor singular dentro de la narrativa que floreció en 1938, él rompió profundamente las perspectivas de una óptica burocratizada en la repetición de temas y enfoques, esta audacia le valió el silencio interno, la losa más o menos pesada con que se le pretendió aplastar para ignorarlo y desgajarlo y arrancarlo de la corriente tranquila y suave por la que fluía nuestra literatura. El intento tuvo la validez de mostrar la contradictoria atmósfera en que estaban sumergidos nuestros escritores en su casi totalidad. Pero el cuerpo del delito continuo indemne y por el contrario a lo deseado, como bañado en una capa de radiactividad permaneció alumbrando inútil a la inmersión, al emparedamiento; su voz comenzó a retumbar fuera de Chile, fue valorado, exaltado, premiado, y por sobre todo publicado, repetida y simultáneamente publicado en voces extranjeras en palabras ininteligibles para los chilenos, pero perceptibles trasuntables de valoración y éxito. Carlos Droguett haciendo honor al aforismo de que "nadie es profeta en su tierra" obtiene fuera de Chile el reconocimiento que debió comenzar aquí, entre los nuestros. Después se le dio el premio nacional porque ya sería inútil y torpe negar su existencia, el hombre respiraba, tenía una salud de hierro manifestada en obras que competían en España, que ganaban galardones y publicaciones especiales. Luego su independencia, su actitud un si es no anárquica, un decir sin pelos en la lengua lo que considera justo o injusto, un no abanderizarse con tal o cual partido; y entonces démosle el premio, a lo mejor lo tranquilizamos y él es un premio que no sirve para nada; pero claro, lo recibo porque ese poco increíble de dinero me hace falta, no olviden que soy un escritor chileno.
Así se puede hablar del comandante Guevara y de Camilo Torres y de Fidel y se puede decir de Dubcek lo que dice en las páginas de este libro y comprender a los pragüenses frente a sus anhelos de ser ellos mismos y por ellos mismos socialistas en Checoslovaquia y se puede decir como lo dice en España a los periodistas que su literatura joven, la de hoy, es menos que regular y que la Guerra Civil española aún espera a un novelista de categoría que la descubra y la interprete y la recree con talento, altivez y honestidad.
Si, éstas páginas son crónicas de viajes, pero también son certeras apreciaciones acerca del arte, de la literatura, del teatro, constituyen páginas de análisis literarios remitidas a sus enfoques del boom latinoamericano, también hay narrativa, imaginación, puesta en la captación de determinados hechos, de diversas ambientaciones que, siendo reales, pertenecen por fuerza a una atmósfera de irrealidad, aparece la imagen de Cristo divinizado en la concreción de una estatura humana, en su trasvasijamiento al ideal revolucionario, al contexto mental del conductor de pueblos.
Pero también aparece Carlos Droguett el hombre de ciertas connotaciones contradictorias, aparentemente contradictorias, acaso, cuando muestra inocentemente la hilacha de su vanidad, una cierta infatuación de sentirse evaluado con justicia, supervalorado en función de nuestro ambiente provinciano chileno; acusa el rencor de sentirse no apreciado como se merece en su propio país, no reconocido con amplitud su talento, no valorado por los organismos oficiales, por los hombres oficiales del régimen pese a que un ministro le avisa telefónicamente la recepción de un premio importante en el exterior. Acaso este rencor sea mistificado, acaso no debiera importarle esta indiferencia nacional debido a su real talento, y tal vez debiera ser más generoso para olvidar pensando que puede entregar a Chile incomparablemente más que lo que puedan dar los que lo niegan o pretenden desconocer su valer personal.
Pensamos que Carlos Droguett puede competir con muchos de los mejores escritores latinoamericanos del momento, y que acaso junto con José Donoso sean los dos únicos que han podido romper la dura costra del provincianismo formal y temático que hiere tan profundamente a nuestra literatura. Este libro nos entrega a Carlos Droguett, el hombre, meditando, transmitiendo sus pensamientos no literarios acerca de cosas de la vida y del mundo y también de la literatura, se nos pone, en consecuencia, en una dimensión que hacía falta conocer, pues sus declaraciones de prensa y televisión efectuadas periódicamente nunca entregan una visión real y amplia acerca del alcance de sus palabras, sólo resalta la violencia apasionada de sus contestaciones, su denostadora beligerancia en contra de determinados personajes, su pulverizante opinión sobre sus adversarios o enemigos circunstanciales, en cambio en estas páginas se accede a pensamientos más generales y precisos sobre temas que le afectan como escritor y como hombre. Nos atreveríamos a decir que era un libro necesario en la vida pública del escritor, nos entrega una dimensión que de algún modo permanecía escondida parcialmente tras el parapeto de sus novelas y tras las palabras blasfematorias de sus declaraciones radiales y televisivas. También este libro nos muestra que Carlos Droguett es portador de un solo lenguaje manifestable en toda su obra incluyendo esta que comentamos con lo que se revela y confirma la sólida y profunda unidad existente entre el hombre y el escritor, garantía de la validez definitoria de su narrativa
del compromiso real e ineludible con su medio, con la historia y con la vida.
Ediciones universitarias de la Universidad Católica de Valparaíso han tenido un verdadero acierto de publicación con este libro; entregaron al público chileno y latinoamericano un buen instrumento de introducción al conocimiento del escritor y del hombre.
www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza. e-mail: letras.s5.com@gmail.com "Escrito en el aire", de Carlos Droguett
Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1972, 192 páginas
Por Manuel Espinoza Orellana
Publicado en LA NACIÓN, 25 de marzo de 1973