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Geisse durante la presentación

 

El desdelirio real como realidad: el caso de Tres Poemas[1] o la antología
donde los poetas son los poemas

- tres poemas -
antología de los poetas: ignacio recabarren / juan godoy / julio oro
recopilación: fernando navarro geisse

Daniel Tapia Torres




.. .. .. .. ..

“Ah, neófito, no hay muerte”
Fernando Pessoa


Es necesario hacer estas aclaraciones para que nos vayamos entendiendo.


El texto que presentaré a continuación fue escrito por el señor Daniel Tapia Torres, quien no podrá asistir a esta presentación porque se encuentra trabajando como garzón en un conocido gran local de carrete para los adultos mayores de Valparaíso: “Lo lamento mucho, amigos, las cosas no están como para pegarse la falla en la pega” fueron las palabras de excusa que puedo rescatar del correo que me envió para adjuntarme el escrito que hizo sobre los poemas que recopiló Fernando Navarro Geisse. La presentación ha sido editada por quien suscribe. Cabe mencionar que en mi labor de académico me da vergüenza este texto, pero como oficio de representante, de todas formas me excuso.

Prólogo:
Las circunstancias de la vida que me han llevado a ser un Geissólogo son inciertas y no sé en qué orden pueden ser presentadas. Literarias y no literarias. Vitales y pajeras. Pero en fin, lo que puedo aseverar a ciencia cierta es que soy el mayor Geissólogo que hay entre muchos y que esa condición me hace ser uno de los indicados para presentar este libro.

He aquí mis anotaciones desordenadas. En el orden que se me ocurrieron. No las voy a ordenar. Soy también uno de los mayores procastrinadores. Escribo esto mientras miro un partido de fútbol.

1.
¿Que cómo lo conocí? Cosas de letras, ya se los dije. Estudiantes de literatura. Compadres que se las dan de poetas. Talleres. Fundación Neruda. La PUCV. Las editoriales independientes. Las revistas innovadoras. Las entrevistas a otros escritores jóvenes. Las alianzas. Los bandos. Las mochas literatosas. Los recitales y las lecturas.

Visto desde estos enunciados todo parece hasta medio académico. En teoría todo eso es intelectual y pajero. Hasta que se apareció el diablo, que nos hace vernos como realmente somos.

En los bares de Valparaíso es donde efectivamente lo conocí. O debería decir donde conocí a varios de estos tipos. Tomando. Jugando al deporte nacional. Así lo conocí, porque tomando se conoce a la gente. Aunque parezca muy de curado lo que estoy diciendo. Y es que entre litro y libro hay una sola letra de diferencia.

2.
Nos andábamos pisando los talones. Yo lo vi nadar en una pequeña laguna en el pueblo de Vicuña, una vez que fui con mis papás a visitar la planta del auténtico pisco del valle del Elqui y la casa-museo de Gabriela Mistral, allá por al año 1992. Una señora le gritaba enojada desde la orilla que dejara de ahogar a su amigo, si no le iba a sacar la cresta. Me acordé cuando el otro día volví a ver la foto que me saqué junto al busto de Gabriela. ¡Tambe, deja tranquilo ese niño!, le gritaba repetidas veces la señora.

Quizás no lo recuerdes, pero tú estabas ahí.

3.
Baste decir que no voy a contar toda la anécdota. Pero uno sabe cuándo está frente a uno de los suyos. No se sabe bien cómo pero se huelen. Y entonces la gente dice que el diablo los junta, algo muy sabio esconde ese dicho.

Cuando llegué a vivir a Valparaísogué a vivir a Valpap. 37-50.15. Valpara vivía en la calle Yerbas Buenas, al principio de la subida. Una tarde estaba en medio del desasosiego cuando una voz me decía que mirara para afuera. Era insistente, así que miré. A un costado de donde  se estacionan las micros lo encontré con la vista. Estaba en una situación difícil y me nació ayudarlo. Antes habíamos hablado. Cosas de letras. No sé si fue él quien me dio su primer libro (Calabriadas, Editorial El Espejo de Tinta, 2003). Yo lo había leído y me habían gustado sus poemas, a pesar que afuera del libro dice que es narrativa. Sin embargo fue ese hecho el que nos enyuntó, que yo lo ayudara en esa circunstancia. Siempre que hablo con él de Calabriadas reniega de ese libro como un pecado de juventud. A lo Alfonso Alcalde creo que lo habría quemado si tuviera todos los ejemplares a su disposición. Menos mal que tengo el mío. No se lo voy a devolver ni a vender como alguna vez me pidió. Ni tampoco lo omitiré de estas notas como me sugirió textualmente uno de los Geisses en los últimos imeils que hemos intercambiado: “por favor Calabriadas bórralo de todas las listas. Me carga ese libro, no me gusta y creo que nunca debía haberlo sacado. Pertenece al imbécil que es Cristian Geisse Navarro y no se relaciona con ese otro imbécil que es Fernando Navarro Geisse.”

Sin embargo el imbécil de Cristian Geisse Navarro ha publicado recientemente “Ñache[2]”, un libro de cuentos que ha merecido comentarios en diversos medios, incluida una entrevista a Leonardo Sanhueza en Las Últimas Noticias[3].

Una calabriada es una combinación, generalmente de vinos tinto y blanco. No sé por qué le pusieron ese título a ese libro. Debería llamarse Barril de cerveza o algo así. Supongo que debe ser porque al Salustio y al Trúbico les gusta el vino. Y Geisse raya con esos maestros chasquillas.

4.
Geisse hay varios. Son todos más o menos parientes. Hablamos de eso cuando revisamos los poemas de Fernando Pessoa. El caso de sus heterónimos, la forma en que les dio vida a sus gólems, es una idea que ha sacado directamente de los postulados del poeta portugués:” Pienso en Pessoa, que jamás negó ser el creador de sus gólems, pero que tenía la íntima convicción de que eran alguien distinto a él. A mí me gustaría que fuese algo así, pero tampoco me niego a la posibilidad de lograr en algunos lectores la confusión: ¿son reales estos poetas? ¿existen o son ficción? ¿o son ficción y por eso existen? Sin falsas modestias, mi experimento no está a la altura del de Pessoa, pero me es imposible negar que es uno de los principales referentes.”

Para entender la literatura que nos convoca, es necesario comprender que “Oscila entre la falsa antología y el plagio, entre la ficcionalización consciente y el disparate. Su estructuración y su contenido parecen instalarse y regodearse en los difusos límites del mundo empírico”, como bien apunta Paulina Orth en su “Epílogo: La realidad real como desdelirio: el caso de la Antología de poetas precoces de H. H. Ochoa”[4].

Además es clave comprender los conceptos de neo-apócrifo y el desdelirio, que explica la misma Paulina Otrh: “el neo-apócrifo no surge de un grupo concertado, sino de una serie de escritores que desde distintas latitudes geográficas y en ocasiones sin ningún contacto entre sí, han desarrollado durante la última década una serie de experimentaciones textuales cuyo principal propósito es “asumir la realidad como un tejido discursivo de metarrelatos entrelazados que si bien pueden tener una naturaleza confusa, terminan desembocando en la noción del delirio como sustento de la realidad, y a la dilucidación de la llamada realidad real como un desdelirio”. También en “El Pequeño Odioso, Antología de poetas precoces chilenos”.

Sin embargo, repasando las páginas que nos conciernen, pareciera que la realidad real es lo que está realmente delirando.

5.
También es necesario que hablemos de la fijación de los Geisses por las antologías. Parece patológico que la mayor parte de la producción literaria de estos autores esté esparcida en antologías. La primera vez que me sonó el nombre Fernando Navarro Geisse, fue cuando el profesor Leonidas Lamm, de la Universidad de Viadrina, me escribió para felicitarme por mi trabajo “Mejor la vieja que el guatón: políticas culturales de la dictadura chilena[5]”, que publiqué cuando era buen estudiante, en una revista de Venezuela. Se lo había recomendado un tal Fernando Navarro Geisse quien era su principal contacto para realizar una antología de jóvenes poetas de los valles de la cuarta región, titulada “Los Hijos suicidas de Gabriela Mistral”. Siendo yo un poeta, no conocía que en los valles pisqueros vivieran tantos poetas en ejercicio. Me pareció sospechoso. Pero cuando el profesor Leonidas me envió su prólogo a esta particular antología, las cosas fueron quedando más claras: “Esta es la médula de la presente ficcionalización (porque toda antología es una ficcionalización, una puesta en escena, un mundo posible), y -partiendo desde su título- me hago totalmente responsable de los resultados de esta estratagema”[6].

Entonces comprendí que en verdad todo se trataba de una treta, y que posiblemente los autores que ahí aparecían nunca los iba a conocer.

La construcción de antologías de forma novelada era una de las formas que advertí como estrategia de este grupo de autores, para ser reales. Existir en el mundo de las letras es una forma posible de existencia. Es así que me permito delatar que los libros “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral”, “Los Nortes que hay en el norte[7]” y “Tres poemas”, nuestro título en cuestión, y además “El pequeño odioso”, están detrás de una misma mente siniestra.

6.
El profesor Zoronka trabaja en el hospital psiquiátrico de Valparaíso. Ha leído por encargo mío la mayoría de los textos que estudio para escribir esta presentación, debido a que mi confusión era absoluta. Me dice que lo más probable es que Cristian Geisse Navarro padezca esquizofrenia y drogodependencia.

7.
La papa sin chacota:

“Tres Poemas” es un libro fantástico. Me lo hizo llegar John Uberuaga para que lo leyera y lo presentara, lo más probable porque se les cayó un presentador mejor. Yo no soy conocido por presentar libros. Las veces que lo he hecho no han sido las mejores presentaciones, de seguro ésta tampoco estará a la altura del libro. Hay algo que marca un precedente: presenté una vez en el espacio Fábrica “En el regazo de Belcebú[8]”, una colección de cuentos de Cristian Geisse que publicó Perro de Puerto. Hasta le hice la corrección de estilo. En ese libro la mayoría de los personajes tienen algo en común: son personajes que han caído en zonas profundas, que han tocado fondo. Esa es una de las principales características también de los poemas que encontramos en “Tres Poemas”. La particularidad común de los poemas que aparecen en este libro, es que están escritos por poetas enfrentados a una crisis, a miles de problemas, a su desintegración: un anciano que padece un trastorno delirante, que escribe como un adolescente rockero y que muere sin ver sus poemas publicados; un joven vicuñense que se llama igual que Yin Yin, que aparece y desaparece de su casa y de la literatura; y un vago cuico que se codea con los talibanes de Vicuña, quien evidentemente termina muerto. Vaya Crisis. Parece de película.

El primer poeta de “Tres Poemas” es Ignacio Recabarren, que hizo sus estrenos poéticos en la comuna de Renca. Y es el primer poeta “prístino” que conozco de la literatura chilena. Yo en 1995 vivía en la comuna de Conchalí, en Santiago. Cerca de ese cerro que tiene ahora un letrero que dice “Renca la lleva”. Mis amigos pelusas iban a las peleas de perros clandestas que se organizaban en el matadero. Yo soy animalista, así que no iba. Allí conocieron al Demonio Recabarren. Le quería quitar la mina a un compañero de colegio. Valga la pena mencionar que estudié en el Instituto Nacional. Allí se hicieron famosos los poemas inéditos de ese viejo Ignacio Recabarren. No fue posible publicarlos en el Boletín del Instituto Nacional, porque se nos perdieron los manuscritos. Fue una sorpresa encontrarlos en el borrador que me entregó John.

Ahí estaba ese entrañable poema “No tengas miedo a la oscuridad” que casi me aprendí de memoria en la adolescencia. Sorpresa que me llevé cuando me enteré que Fernando pudo rescatarlos.

El segundo de la colección es Juan Miguel Godoy. Se llama igual que el hijo suicida de Gabriela Mistral y es por antonomasia el eslabón que une la cadena de realidad y ficción que propone la producción literaria de Geisse. Lo leí por primera vez en “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral”. Su poema “Miguel tocando fondo” incursiona en una narración poética acerca de un Miguel que se arroja por la borda de un barco. Un ángel, seguramente. El tono de sus poemas es profético, bíblico, pero de una impresionante lucidez crítica acerca de la realidad actual. Un poeta joven. Los textos recogidos en “Tres poemas” pertenecen a un poemario titulado “Hacia el sol”, donde ya muestra cierta madurez que le han dejado sus numerosos viajes, donde se despliega su filosofía de vida y de cambio. Vagar para él es fundamental.

El tercero es uno de los más entrañables. Julio Oro es un apodo o un seudónimo de un ricachón botado a mendigo. Su escritura es libérrima. Ha decidido tener el derecho de vivir bajo el puente. Yo no lo había leído, a pesar que cuando trabajé en San Pedro me hablaron de un poeta vagabundo que se hacía llamar J. Oro. No podía ser coincidencia que cuando lo leí me acordara de unos amigos de Edgar Alan Poe que siempre hablan de lo mismo: “Tocando fondo // ∙ creo saber cómo edgardo ∙ cayó en este mismo pozo varias veces ∙ ni leonora ∙ ni anabell lee ∙ simplemente ∙ el fundamentalismo del autoboicot ∙ el grito de la larva ∙ el dolor cuando le nacen alas ∙ el crujir de la semilla ∙ el centro gris del abismo ∙ el primer huevo ∙ ése que sale ∙ manchado de sangre ∙

Los tres poetas son excepcionales, de una actitud vital poética casi sin límites, capaces de vivir las experiencias que les han encomendado a concho y sin temor a las consecuencias. Al igual que la mayoría de los personajes que hace vivir Geisse, la crisis es el hábitat de estos poemas. Es confuso poder afirmar que estos poetas son sus poemas. Pero es también simple afirmar que el lenguaje crea realidades y que depende de quién lea o quién cuente si las realidades son reales o no. Por ejemplo dicen de Navarro Geisse que es un poeta zombie. ¿Quién puede afirmar lo contrario? Él mismo nos advierte en una nota a pie de página en su libro “Los nortes que hay en el norte”: “No hay que ser huevón, la mentira no es solo del que la dice, sino también del que la cree. Todos somos bastante mentirosos, pero los hay mitómanos, enfermos, que no se aguantan. Mienten para que los admiren. Y hallan gozo en la mentira. Pero no se miden y uno se da cuenta al tiro de que mienten tratando de hacer pasar la mentira por verdad. Al final son los únicos que creen en las mentiras que dicen. La mayoría de los escritores no son así. Pero hay otros que sí.”

Este libro nos invita a investigar dónde está lo real y por qué está ahí. Si lo tiene a mano, ya sabe. Son confusos los Geisses que hay en los Geisses.

 

 

* * *


NOTAS


[1] Tres Poemas, Editorial Hebra, Valparaíso, 2015. Compilación de Fernando Navarro Geisse.

[2] Ñache, Bordelibre Ediciones, La Serena, 2015.

[3] “Droga diabólica produce estragos en infames tugurios de Valparaíso”, por Leonardo Sanhueza. En Las Últimas Noticias, Lunes 17 de agosto de 2015.

[4] El Pequeño Odioso, Antología de poetas precoces chilenos, Edciones Altazor, Viña del Mar, 2012.

[5] Revista Nueva Sociedad, Nº 202 pp. 37-50.

[6] Los hijos suicidas de Gabriela Mistral, Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2010. Selección y notas de Leonidas Lamm, Epílogo de Fernando Navarro Geisse.

[7] Los Nortes que hay en el norte, Antología de poetas nortinos, Ediciones Cinosargo, Arica, 2014.

[8] En el regazo de Belcebú, Perro de Puerto, Valparaíso, 2011.

 



 



 

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