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Reseña del libro de poesía; Factory, de Francisco Vargas Huaiquimilla

Por Persus Nibaes


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Anoche mientras dormía las pocas horas que me deja dormir el insomnio y la depresión por no hacer deporte, soñé que escribía esta lectura sobre el libro Factory, (Cartonera Helecho de: 2016) del poeta osornino Francisco Vargas Huaiquimilla; también conocido como Kütral, pues así firmó él la dedicatoria al libro el día que se lo compré y que por razones temporales no había podido leer.

Hoy, después de retomar mis trotes diarios para que el insomnio no me consuma, volví y lo leí mientras en Valdivia atardecía, que es la hora en que me dan ganas de trabajar.

El libro nos habla desde un hablante lírico femenino, lo que no es de extrañar pues es una estrategia utilizada comúnmente en la poesía chilena contemporánea, de jugar con el género del escritor, tomando distintas voces que no necesariamente están ligadas al sujeto que escribe, y que pueden ser muchas, más allá del autor.   Muchos escritores manejan varios pseudónimos.

A medida que se van leyendo los poemas, da la sensación que Factory, no es solamente la fábrica de ropa con que se adorna este libro objeto, que viene forrado en un género rojo y en una caja plástica con correa metálica, tipo cartera. Sino más bien, que la Factory es la sociedad toda, metonímicamente representada en el largo e interminable camino al matadero/pasarela de modas. En ese sentido interpreto el libro, en el cual el poeta representa su visión de una carnicería humana subiendo y bajando las escaleras del mall.

Me da la impresión que Kütral es capaz de reconocer en la belleza plástica de la sociedad de consumo, la crudeza terrorífica del matadero y el ganado, en el que desfilan carnes al frigorífico intercaladas por flacas modelos de pasarela.

Pero esta visión apocalíptica que el libro nos entrega, de la supuesta belleza estética del mundo del modelaje, representado en la carnicería del supermercado no es todo.   Además Kütral quiere mostrarnos en sus poemas, la violencia de los medios de comunicación con la publicidad de la venta de armas, y las diferentes lecturas que puede contener un libro conceptual como evidencia de los varios planos de la realidad.

Trotando y pensando, comprendí el secreto de los hermeneutas como el mal interpretado Jesús de Nazaret, cuando dicen que cuidemos las palabras que salen por nuestras bocas, pues esas palabras construyen el mundo que nosotros mismo nos hacemos.

Si usted lector, es demasiado concreto me podrá decir; pero cómo es eso posible? Si el mundo está allá afuera y es lo que es.   A lo que tendría que contestarle que después de leer a Gadamer y a Ricoeur, comprendí que el mundo no es lo que está allá afuera, sino más bien es la interpretación de lo que está afuera y sus representaciones.   Pero el mundo está dentro de nuestras cabezas y son las palabras las que construyen nuestra realidad.   Eso no les conviene a los curas que lo sepamos, pues si cada uno puede inventarse su propio dios, le arruinamos el negocio.

Desde ese punto de vista, Factory, comienza a mostrarnos que para Kütral el mundo es mucho más complejo que lo que me habían enseñado en el colegio.   
En ese sentido, me gusta esa lectura foucoultiana del mundo, al mostrarnos que nada es lo que parece, y que el mundo no tiene porque ser, lo que nos enseñaron nuestros abuelos.

Factory, es un libro travestido así de tomo y lomo, como debe ser un buen libro, en el sentido de mostrar diversos planos de la realidad entre sus letras.

No solamente se queda en la representación de lo horrible, que es la publicidad de las armas y el mundo de las muñecas de carne y hueso para consumo, sino también explora los márgenes del género, de lo poblacional y periférico, pero sin caer en el homosexualismo barato, ese de gritar a los 4 vientos que le gustan los hombres, sino en el de colocarse en el lugar de las modelos tratadas como ganado, mostrándonos una empatía de género con lo femenino, denunciando que la belleza por un lado, es tratada como objeto del merchandising, al cual no le interesa la persona ni la cara ni la ropa, sino le interesa el dinero detrás de cualquier transacción humana, olvidando completamente a los humanos, mientras por el otro, lo único que queremos todos es belleza, la propia y la ajena.

En esta época, donde todo es dinero y la vida de muchos gira en mostrar en facebook quién es más paltón, se agradece que un libro nos deje esa primera lectura en que nos dice; cuidado!   No todo lo que se muestra bello es bello, y también existe la fealdad en la supuesta belleza de vitrina. Radiohead lo había dicho en su triste canción Fake Plastic Trees por allá por el 95, al final la gravedad termina venciendo, pero no lo había leído en la poesía del sur.   En realidad, tampoco digamos que leo tanta poesía, así como algunos se jactan, no.   Pero en lo poco que he leído, se agradece encontrar esta nueva mirada a la sociedad del desecho, en el que obviamente también las personas son desechables, lamentablemente.

Pero hay más.   Factory, tampoco cae en lo poblacional flayte así de quién es más choro de pobla porque escribe sobre la droga y el copete, ni menos en la denuncia fácil de nuestra condición periférica.

Ahora sabemos que las periferias también son móviles y que Osorno, perfectamente puede ser New York, Madrid o Berlín, además cuando estuve en Madrid y Berlín, no les encontré ningún brillo.   Me carga esa actitud europea de recibir a los inmigrantes para que les digan que son políticamente correctos, pero no te quiero ver en mi casa ni cerca de mi hija cochino musulmán!

Ahora Osorno es la Factory donde convergen los distintos planos de la realidad de Kütral.  Alguien tonto me decía por ahí; no sé que esperar de ti, porque siempre estas cambiando de equipo de futbol y de opinión.   Lo bueno, es que personalmente entiendo que el cerebro, al estar trabajando constantemente (incluso durmiendo) está analizando todas las cosas que lee de la realidad, no solo de libros, y que por lo mismo, digamos cualquier persona medianamente cerebrada, puede cambiar de opinión.

No quiero decir con esto, que cambie mis principios básicos todos los días y que un día sea Charles Manson (ahora que se murió) y al otro día sea el Pastor Soto.   Ahora que estoy ad portas de convertirme en el Dr. Soto, considero que es necesario que un poemario nos muestre así, metafóricamente los diversos planos de la realidad.

Mientras trotaba, pensaba en cómo nos confundimos con el modelo de Newton de un universo afectado por la gravedad, y lo liberador que es comprender la Relatividad General de Einstein, en el sentido en que es la luz la que altera y da forma al espacio-tiempo, el cual se curva en torno a ella, se contrae o se estira, sacándonos de la cabeza, así de un golpe, o de un chocman si usted quiere, que el universo es estable, continuo y homogéneo.

El universo es inestable, digamos moldeable a las fuerzas gravitatorias y a la luz, y es discontinuo, pues los agujeros negros lo están contrayendo y heterogeneizando constantemente y sería un caos sin la materia y la energía oscura.   Es necesario lo que uno no entiende o lo que uno no ve.   Está ahí aunque uno no quiera.

Agradezco que la poesía me haga entender estas problemáticas que no me dejan dormir, y me permitan leer de pluma de un otro sujeto tan diferente a mí como Kütral, que en el mundo conviven distintos planos de la realidad, del que salemos y entramos en cada palabra.

En estos momentos estoy en Chile, pero mi corazón está en Colombia, donde está mi hijo.   Es la luz la que configura las formas espacio-tiempo y no las formas a la luz, y así sucesivamente en el mundo, conviven los fanatismos religiosos que predican lo que no practican.  Conviven los poetas que les da con la cuestión de lo lárico y esas cosas pasadas de moda con los poetas adelantados.  Conviven los mapuche con los alemanoides del sur de Chile.   Conviven l@s chic@s súper modern@s como Kütral con la gente que todavía piensa que la poesía es escribir poemas de amor, y me ha servido leer este libro, para comprender que en el mundo también conviven las distintas clases sociales, los géneros, las ideologías, las religiones y sus extremismos.



En el mundo convivimos, atravesados por diferentes dimensiones que nos vuelven a todos cuánticos, y un día somos todos hermanos apoyando a la mentira que se llama Chile, y al otro somos enemigos porque uno es de River y el otro es de Boca, o porque uno está con la derecha y el otro con la izquierda, cuando en el hemiciclo comen todos del mismo plato.

Todavía hay gente que piensa, que yo no puedo ser de Boca porque no soy argentino, y le explico que soy más argentino que él, porque todos los días miro los goles de Maradona y escucho a Cerati, pero bueno, ahora tenemos esta Factory que nos muestra que si, uno puede ser amigo de la Kate Moss de la portada de la revista así como yo siempre he sido amigo de Freddie Mercury.

Además, también celebro que Kütral ande por el sur bien vestido acompañado a la Poli, de isla en isla haciendo talleres de poesía a niños de colegios rurales, porque eso niños tienen el derecho de saber, que si escriben sus ideas sin tantas faltas de ortografía para que se entiendan bien y no caigan en el desdibujo de las falsas interpretaciones, pueden ir perfectamente a estudiar al D.F. a Buenos Aliens, o a Berlín y asumir la identidad que quieran, y navegar de partido en partido, de flor en flor y de ventana en ventana, hasta encontrar el club de sus amores.

Que estas camisas de fuerza que se llaman; Chile, varón, cristiano, pobre, rico, profesional, gordo, urbano, chico, alto, capitalino, provinciano, etc. son solo categorías que les acomodan a nuestras tías, pero que no hay ningún problema en ser mapuche, travesti, maradoniano, poeta, poblacional, hip-hopero, lovecraniano, volao, metalero, lesbiana o prostitut@.

Aquí en el mundo el único problema real, en el sentido de las relaciones humanas, es darle valor al dinero por sobre las personas.   Eso de andar evaluando si alguien es charcha o menos charcha.   Eso de valorar a los demás por lo que tienen o lo que aparentan, porque esa lógica, nos lleva a todos a la Factory, para después de tener nuestros 15 minutos de fama terminar en el matadero. Nuestro destino es que todos lleguemos al frigorífico de las lombrices, pero antes, cuando todavía tenemos una chispeza de luz, lo que importa son las personas.

Ya lo decía el mismo Kütral en una entrevista.   El apego al dinero y el aparentar ser, es transversal a las relaciones humanas y a los géneros.   También me lo decía una amiga por teléfono desde Santiago.   Hoy en día, el interés es transversal incluso a las identidades sexuales.   Hay gente, que es capaz de desenterrar a su difunto padre, por viajar y poner una foto en otro país en su perfil, aunque no hayan visto nada del lugar donde van, hoy es más importante los likes que las ruinas mayas.   Esto de las redes sociales es una carnicería, todo es aparentar.   Se aparenta ser feliz, ser rico, estar enamorado, ser inteligente, bell@, y hasta se aparenta querer a los hijos y a los padres, cuando en el fondo lo único que hay es envidia del otro que aparenta más.

Es la amistad lo que queda, no la ropa, y en ese sentido este Factory se aplaude, pues pone la vara alta a esta nueva generación de poetas, pues es un libro que tiene muchas lecturas.   También si usted quiere está la lectura del mapuche afeminado, o del poeta maldit@, como tiene varios niveles, usted lo puede leer en varias claves.

Estos son los poetas que están saliendo del sur.   Con la Camila Mardones comparten esa idea de que el cautiverio como la jaula, es la ciudad toda, aparentemente libre, pero esclavizados de un trabajo y de las cuentas y del maldito tráfico, ahora también esclavos de internet.

Todos somos pájaros de adorno, perros que ya no sirven cuando crecen, y lamentablemente la gente que no lee, no tiene cómo darse cuenta de las distintas realidades y juzga desde su balcón, pues la televisión y la red, les está diciendo todo el día que la belleza está en las tiendas, cuando yo entiendo que la belleza, está en las palabras.

Hay gente que todavía piensa que el mundo es plano y se agradece que alguien escriba distinto y bien, aunque suene a sampler de otra poeta, nadie es cien por ciento original en las formas, pero si puede ser auténtico, porque eso tiene que ver con los valores y en eso Factory cumple, en transformar los valores en estética.   En mostrarnos la ciudad-pantalla como una gran fábrica de hacer personas felices, cuando en el fondo nos estamos desgarrando.


 

 

 

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