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J’ACUSSE

Georges Aguayo



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La temática de la última película de Román Polanski (título internacional: An Officer and a Spy) tiene más de un siglo de existencia ¿Como hacer algo nuevo con algo tan conocido, en Francia por lo menos, como el affaire Dreyfus; un escándalo político judicial que duro de 1894 a 1905?  Roman Polanski debió formularse seguramente esta pregunta.  Su biografía habla por las eventuales motivaciones que hubiera podido tener para realizarla. Su infancia transcurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Como sobreviviente del ghetto de Cracovia, y como artista, la desgracia del capitán Alfred Dreyfus debe tocarle de muy cerca.

En 1894 el servicio de inteligencia del ejército (Deuxième Bureau) descubre un documento, que establece que un oficial espía en beneficio de Alemania. Este espía es rápidamente identificado. Se trataría del capitán de artillería Alfred Dreyfus. Un oficial de origen alsaciano y de confesión israelita que cumple funciones en el estado mayor. El alto mando, informado por supuesto de esta situación, no cuestiona la veracidad de la información y dictamina que el capitán Dreyfus es culpable. Un tribunal lo condena más tarde a la deportación a vida; no obstante, la ausencia de pruebas y los argumentos contradictorios de un grafólogo. Delante de los jueces los altos oficiales del ejército presentes en el tribunal mienten. Según ellos el ejército dispondría de informaciones confidenciales que, por razones de seguridad, no podían ser presentadas al tribunal. El asunto parece oleado y sacramentado. Solo que entre tanto el teniente coronel Picquart reemplaza al coronel Sandherr a la cabeza del servicio de inteligencia. El comandante Picquart examinando el documento, que acusaría al capitán Dreyfus, concluye que este es víctima de una manipulación. El verdadero culpable seria Ferdinand Walsin Esterhazy; un oficial de infantería de guarnición en la ciudad de Rouen. Este es el comienzo de un affaire que durante once años va dividir al país en dos: dreyfusards y antideyfusards. Las primeras imágenes del film reproducen la escena, captada por un dibujante del Petit Journal, de la degradación del capitán Dreyfus. Un suboficial le arranca las carreteras y le quiebra el sable. Esta ceremonia tiene lugar en el patio central de la Escuela Militar. La multitud, que contempla la escena desde la calle insulta al condenado. El tema, de esta película es complejo. Para realizarla, Roman Polanski no utilizo el abundante material historiográfico existente. Escogió adaptar una novela del autor americano Robert Harris. Y así es como vemos al teniente coronel Picqart devenir el personaje principal de esta obra. El capitán Dreyfus pasa casi a un segundo plano. La película adquiere rápidamente un tinte casi policiaco. Roman Polanski conoce su oficio, la película tiene buen ritmo narrativo, sus diálogos son concisos y de une justeza impecable. Las instituciones militares funcionan en circuito cerrado. La atmosfera a ratos resulta asfixiante. El carácter implacable de la burocracia militar que aplasta al capitán Dreyfus está muy bien representado. Jean Dujardín encarna al teniente coronel Picquart. Este hecho constituye una grata sorpresa; este actor es sobre todo conocido por sus roles cómicos. Louis Garret que encarna al capitán Dreyfus, parece bastante deslucido. La prestación de Laurent Natrella, encargado de personificar a Ferdinand Walsin Esterhazy, es de muy buena factura. Su aparición es breve; sin embargo, en pocos minutos logra mostrar la naturaleza viciosa y poco honesta del personaje. El affaire Dreyfus estalla en las postrimerías del siglo XIX. Los códigos sociales son evidentemente diferentes a los de nuestra época. A causa de su investigación, el comandante Picquart se hace de muchos enemigos. Entre ellos el comandante Henry que durante un tiempo fue su adjunto. El comandante Henry le reta a duelo.  Los dos oficiales se dan cita para, en presencia de testigos, dirimir sus diferencias con la espada (Mas tarde, el comandante Henry se suicida). Deseoso de defender su honor dudoso, Ferdinand Walsin Esterhazy   reta igualmente a duelo al teniente coronel Picquart Este rechaza el desafío porque lo considera un delincuente. Ferdinand Walsin Esterhazy, acompañado de dos cortesanas, espera al teniente coronel Picquart, sentado en la terraza de un café. Los dos hombres ventilan sus diferencias en la calle y con los puños.

Ferdinand Walsin Esterhazy es procesado una sola vez. Como no es condenado se va a vivir en Inglaterra, donde muere, tranquilamente, en el año 1923.  El capitán Dreyfus es procesado dos veces. En su segundo proceso, como los argumentos de la acusación siguen siendo insuficientes, es considerado de nuevo culpable, pero “con atenuantes”. Una formulación judicial bastante curiosa. ¿Se puede ser traidor con atenuantes? Finalmente es graciado por el presidente de la. Republica. Contradiciendo los consejos de su entorno, debilitado por los rigores de su detención y el alejamiento de su familia, el capitán Dreyfus acepta la gracia presidencial. El affaire Dreyfusno se detiene con esta gracia presidencial, sin embargo. La justicia y los altos mandos terminan reconociendo la inocencia del capitán Dreyfus y lo reintegran en el ejército. Roman Polanski presenta en su película todos estos acontecimientos al estado bruto, sin explicar demasiado el contexto histórico.

En 1871, a causa de una guerra perdida con Alemania, Francia se ve amputada de la Alsacia y de la Lorena. La pérdida de estos territorios exacerba los sentimientos nacionalistas de la sociedad francesa. Durante la década del noventa, la Libre parole, una publicación antisemita dirigida por el periodista Édouard Drumont, critica la presencia de oficiales judíos en las filas del ejército. El capitán Dreyfus es alsaciano, habla alemán y es judío. Además, dispone de una fortuna personal; lo que le habría acarreado la envidia de otros oficiales menos acomodados. El hecho de pertenecer a un regimiento de artillería también le condena. El ejército francés dispone, por ese entonces, de un cañón de tiro rápido, tecnológicamente superior al material alemán. El factor determinante, en todo caso, en el desarrollo de este affaire, es su condición de judío. En esa época la institución militar, sobre todo la oficialidad, estaría impregnada de prejuicios reaccionarios y antisemitas. El affaire Dreyfus involucra a toda la sociedad francesa, sin embargo. Los intercambios entre dreyfusards y antidreyfusards a menudo son violentos. Producto de toda esta agitación surge un nuevo grupo o capa social: los intelectuales. (Marcel Proust toma partido por el capitán) El 13 de enero de 1898 Emile Zola publica en el diario L’Aurore una carta abierta al presidente de la república. J’ ACCUSE es su título. En esta carta Emile Zola incrimina a los altos oficiales responsables de la injusticia de la cual es víctima el capitán Dreyfus. Cabe señalar que Emile Zola goza ya de un gran prestigio. Esta carta abierta le acarrea problemas judiciales. A guisa de conclusión podría decirse que el affaire Dreyfus liquida (provisoriamente) una cierta ilusión de los judíos bien integrados socialmente.  La de definirse como “franceses de confesión israelita” Entre el público que contempla la degradación del capitán Dreyfus se encuentra Theodor Herzl, el fundador de la doctrina sionista. La humillación pública del capitán Dreyfus habría reforzado su convicción que el único hogar posible de los judíos estaría en Palestina.  El affaire Dreyfus a menudo se describe como un problema de honor y de la necesidad de reparar una injusticia como corresponde. A mi modo de ver esta explicación es insuficiente. La naturaleza profunda de un Estado, cualquiera que sea este, no es ética o moral. La razón de estado predominaría siempre sobre cualquier consideración de índole ética o moral. Las fuerzas armadas forman, evidentemente, parte de este Estado con una ética y una moral variables en función de lo que estima sus objetivos esenciales. El teniente coronel Picquart también fue condenado por la justicia por su implicación en el affaire Dreyfus. Los dos oficiales son rehabilitados y reintegrados en el ejército en el año 1906. Solo que Georges Picquart es ascendido a general y el presidente Georges Clemenceau lo nombra ministro de la Guerra. ¿Es e nombre de esta razón de estado que no acepta ascender a Alfred Dreyfus al grado militar al cual por antigüedad tenía derecho?   

POST SCRIPTUM: a   Roman   Polanski, su pasado sulfuroso lo persigue siempre, la salida en salas de este film no fue una excepción.



 

 

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J’ACUSSE.
A propósito de "An Officer and a Spy", última película de Román Polanski.
Por Georges Aguayo