Los dichos, refranes y expresiones populares son mucho más que simples palabras. Son un
reflejo de identidad, de cultura y de historia de los pueblos que los crean y los usan. En cada
rincón del mundo hispanohablante, desde las calles empedradas de Toledo hasta las montañas
de los Andes, estos fragmentos de sabiduría popular son una parte vital de la comunicación.
Conozco a personas de diferentes países del mundo, y he escuchado algunas expresiones que
me han llamado la atención. Citaré tan sólo un puñado:
En España si alguien dice «hay mucha mierda» refiriéndose a un evento, en realidad lo que se
quiere transmitir es que dicho evento es excelente. El origen de esta expresión proviene del
pasado, cuando los espectadores asistían al teatro en carruajes tirados por caballos. Cuanto
más espectadores acudían, más caballos había y, por lo tanto, más «mierda» quedaba en las
calles. Así que, «mucha mierda» indicaba un teatro lleno de gente, lo que era un buen augurio.
En Bolivia, por ejemplo, cuando una persona es alcohólica, se le dice «es un artillero/a».
Según el diccionario de la Real Academia Española, artillero tiene varios significados:
perteneciente o relativo a la artillería, persona que sirve en la artillería del Ejército, jugador
que marca goles con frecuencia, persona que se encarga de cargar y dar fuego a los
explosivos. Cuando estuve en Bolivia pregunté a un amigo militar el por qué de este apelativo
a una persona alcohólica. Y me contestó sonriendo: «será porque suele tomar unos misiles
cargados con buena pólvora, y muere al pie del cañon».
En Chile dicen «está más perdido/a que el teniente Bello» para indicar que una persona está
completamente desorientada o confundida. Este dicho tiene su origen en un hecho histórico
real. El teniente Alejandro Bello era un aviador chileno que desapareció en 1914 durante un
vuelo de entrenamiento en Chile. A pesar de los esfuerzos de búsqueda, nunca se encontraron
rastros de él ni de su avión.
La expresión «el que nace pa´ tamal, del cielo le caen las hojas» es común en México. Este
dicho significa que cuando algo está predestinado a suceder, las circunstancias convergen para
facilitar su realización, casi como si el destino se encargará de que así sea. Es una forma de
decir que cuando algo está predestinado a una persona, todo coincidirá para que ese algo se
cristalice.
En Cuba dicen «está como un mango» para describir a una persona atractiva. También dicen
«me hace la vida un yogurt» para señalar que alguien causa malestar o amargura.
En la costa de Colombia dicen: «está más enredado que un bulto de anzuelos» para referirse a
la complejidad y la dificultad de la vida.
En fin, cualquier modismo inventado por la gente es una flor que crece en el jardín del
lenguaje de un país. Y en cada rincón del mundo hispano las palabras seguirán cantando,
seguirán bailando en la boca de las personas porque mientras haya alguien que hable, habrá
un dicho para recordar.