Proyecto Patrimonio - 2020 | index |
Autores |






 



Libros en bibliotecas, libreros y estantería en tiempos de cuarentena

Por Marcelo Beltrand
Publicado en El Martutino, 24 de marzo de 2020



.. .. .. .. ..

En tiempos de crisis, en tiempos en que la responsabilidad y la empatía nos obligan a permanecer más de lo rutinario en nuestra casa, sugiero el viaje, la visita natural y lógico por nuestras bibliotecas, libreros y estanterías con los libros de la casa, esos habitantes silenciosos que se fueron quedando poco a poco, convirtiéndose en residentes permanentes pero olvidados. Sabemos que tenemos ese libro, sabemos que está ahí, en el librero, en la estantería del dormitorio, o en el pasillo, con polvo, ajado a veces, pero está. Hoy, creo que es hora de volver a ellos, de revisitarlos, de reencontrarnos con la lectura que alguna vez hicimos, y que en este momento, será distinta, habrá cambiado, porque, nosotros cambiamos, porque el mundo está cambiando.

La visita a las estanterías o libreros de nuestra casa, sería algo así como visitar a un grupo de amigos reunidos, desde hace mucho, a la espera a que lleguemos y nos unamos a la fiesta.

Borges decía que “de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Libros, caminos y días dan sabiduría, reza un proverbio Árabe. Y Harold Bloom escribió que “estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderse más a sí mismo”.

Recuerdo a Pierre Jacomet y la visita que hicimos a su biblioteca, recuerdo que me presentó a Raymond Queneau y su libro Ejercicios de Estilos. Libro, en que por donde se lea, encontraremos ingenio, y una lección sencilla, se puede contar una historia, de cien formas distintas. Queneau, ensaya, cien formas de una misma historia, ensaya a lo mejor todas las formas de contar lo mismo, ensaya, la vida. Lo que nos lleva por otra parte, a todas las formas que tenemos de leer una realidad.

Visitar nuestras estanterías, es encontrar eso libros que Ítalo Calvino llamaba los clásicos. Los clásicos, son esos libros de los cuales se suele oír decir: “Estoy releyendo...” y nunca, “Estoy leyendo...”, o, “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, escribe Calvino, en su ensayo Por qué Leer a los clásicos. Siempre hay un clásico en nuestros libreros, El Quijote, por ejemplo, clásico de los clásicos, Crimen y Castigo, de Fiodor Dostoievski, o Rojo y Negro de Stendhal.

Mirando mi biblioteca, me encuentro con el libro El gato de George Simenon, libro que es una analogía perfecta que nos devela, como espejo, esos quiebres de la vida moderna, donde la rutina es parte de nuestras vidas, porque la necesitamos, la buscamos. Y si no la tenemos, nos la inventamos para poder vivir. También, más allá, está Julián Barnes, con El sentido de un final, en el que despliega maestría y soltura. En este libro el autor nos cuenta una historia que poco a poco se va desenredando, como una madeja de lana, los personajes van quedando al descubierto, con sus vida, a través del recuerdo del personaje principal. Porque justamente ese es uno de los temas del libro, la memoria; el otro, la construcción de la identidad. Y justo al lado, Mr. Gwyn de Alessandro Baricco, un libro conmovedor y donde el lector descubrirá el mensaje que esconde la historia de Jasper Gwyn, copista y escritor. Descubrirá, como lo explica él mismo, “que todos tenemos una determinada idea de nosotros mismos, tal vez apenas esbozada, confusa, pero al final nos vemos llevados a una determinada idea de nosotros mismos, y la verdad es que a menudo hacemos coincidir esa idea con un determinado personaje en el que nos reconocemos (…). No somos personajes, somos historias (…). Nos quedamos parados en la idea de ser un personaje empeñado en quién sabe qué aventura, aunque sea sencillísima, pero lo que tendríamos que entender es que nosotros somos la historia, no sólo ese personaje. Somos el bosque por dónde camina, el malo que lo incordia, el barullo que hay alrededor, toda la gente que pasa, el color de las cosas, los ruidos”.

Veo títulos que rememoro pero no logro ver con claridad las historias que se cuentan, a pesar de que los haya leído. La memoria es frágil y selectiva.

Descubro a Bolaño y su monumental 2666, a García Márquez y Cien años de Soledad, Vargas Llosa y La Casa Verde, varios de José Donoso, El obsceno pájaro de la nocheCoronación entre otros, algunos de Murakami, Soldados de Salamina de Javier Cercas, Rayuela de Cortázar, Ficciones de Borges, Odas elementales de Neruda, Lumpérica de Diamela Eltit, algunos libros de Lemebel.

En fin, visitar la biblioteca, el librero o la estantería con los libros de nuestra casa en tiempos de incertidumbres, en tiempos de cuarentena, es volver a la memoria, es recordar las lecturas de libros que nos han llevado por caminos y ciudades, libros que nos han enseñado, algo más de la vida y de sus vicisitudes, de la vida en tiempos de crisis y cuarentena.



 

 

Proyecto Patrimonio Año 2020
A Página Principal
| A Archivo de Autores |

www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
Libros en bibliotecas, libreros y estantería en tiempos de cuarentena
Por Marcelo Beltrand
Publicado en El Martutino, 24 de marzo de 2020