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ZINGONIA ZINGONE

Equilibrista del olvido

(Selección)

 

 

 

 

 

 

 

 

  . .. .. .. .. .. .

Pies en la tierra

 

Hay quien vive entregado al futuro,

hay quien amanece de recuerdos.

 

Ella desata la polaina y saca chiquito

el pie. Lo estira.

 

Saborea el parquet. Doliente.

 

Hay quien al contacto llora,

hay quien le niega al palmo

el tacto y sonríe, ausente.

 

Ella escoge un escarpín para el baile,

haciendo a un lado la medianoche.

 

Retumba, retumba:

el reloj es inclemente.

 

Ella, la de los dedos perfectos,

en su calabaza, lejos del amanecer.

 

 

 

 

 

Equilibrista

 

Camina la cuerda en equilibrio,

los brazos tendidos

como zozobra sonriente.

 

Camina de punto a punto

repitiéndose,

sin volver la mirada o el paso

hacia el arranque.

 

Vira la cuerda en el viento,

trompo de asuntos al aire,

se hace ovillo,

se hace hueco en el centro.

 

Sigue la cuerda el camino

que llaman demencia,

los brazos tendidos y sonriente.

 

 

 

 

 

El cultivo del asceta

 

Será la falta de música

en la sala

o el vino

que he dejado de tomar

 

será mi hijo

en casa de la abuela

o mi perro lejos

en la campiña

 

lo que esta noche

ha abierto en mi pecho

una hendedura

llena de afonía.

 

Apago el teléfono

para no entorpecer

la labor del hado

 

para no confundir

a los aduladores

con la suerte.

 

De la calle sube

el vocerío de los turistas

trepa a mi ventana

por las telarañas

de mi soliloquio.

 

En un texto sagrado leo

que un ángel

custodia este sopor

vestido de insomnio

 

hago a un lado la tristeza

que Sísifo me ha enseñado

ser eterna

hago a un lado los sueños

que la Vida me ha enseñado

ser bombas

que revientan en su ápice

 

no me queda más

que el tacto de lo certero

el sofá   tres almohadas

mientras el alma

como el humo de un puro

asciende lenta.

 

 

 

 

 

Virgen de los nudos

 

Arrodillarse frente a la Virgen Santísima

 

que toma de la piadosa

mano de un ángel

el cordel anudado del actuar

 

limpia la cinta sucia

 

disuelve

            las ataduras

 

encamina

              el verde cordel desenredado

hacia su Hijo, su Padre.

 

Arrodillarse y murmurarle:

 

Madre, que a través de tu obediencia

desligaste el nudo

de la trasgresión

                         de Eva

líbrame de mi terquedad

de las ciegas cadenas

que cargo por ser hija de Eva

de la carne y su vanidad

del vacío y sus matorrales.

 

Arrodillarse con la entrega

del desasosiego

 

con la esperanza

de quien ha tocado el fondo.

 

 

 

 

 

Ejemplo

 

Un joven se sienta

en la banca de madera

apoya su mirada

en la piedra vibrante

del silencio

 

no canta el canto

ritual

no levanta la cabeza

hacia la cruz

 

escruta en la desnudez

de las baldosas

la sombra agitada

de un niño

 

del niño que hubiera podido ser.

 

Captura en la lente

de sus entrañas

el hondo deseo de amar

 

y saca del bolsillo

un billete mayor

que su último ayuno

 

lo deja caer en la bolsa

sin el estrépito de la limosna.

 

 

 

 

 

Remordimiento

 

En los grandes ojos color del lago

vive el mapa de tu conciencia

hoja de laurel reseca en el otoño tuyo,

suelta olor a nada

y son de campanas tristes,

concierto de mudas inquietudes y sordas razones.

 

¡No tengas miedo! si soy tu amiga

no me obligues a seguir la ruta dudosa

a navegar tus venas

y las olas tempestuosas que origina tu corazón

 

hasta alcanzar –tal vez-

un día

tu alma

 

disuelta

tragada por el bárbaro pesar

de tus acciones.

 

Tan sólo mírame

y dime que un riachuelo

une tu lago con el mar.

 

 

 

 

 

Viaje al este de la noche

 

Las voces del rosario se arrastran por la basílica

en concierto con el bruñir de mis rodillas.

 

Los pájaros del ángelus

hacen plegarias de su canto

y el poeta apoya su embriaguez a una columna.

 

La luz del Espíritu Santo

aloja Su reflejo

en el negro engominado de sus pensamientos.

 

Es tan sólo un niño. Y el guaro su juguete.

 

Espera paciente que yo me agote en redimirlo

para emprender el viaje

                                    al este de la noche;

 

que yo trague su vicio

para matar la soledad

y cargue el viejo títere

para partir el peso de su cruz.

 

 

 

 

 

Periferias                                                                                                                                  

 

Camina triste

el perro vagabundo

por las calles de la soledad.

 

Busca amparo

en la noche

refugia su mirada

en la complicidad de la luna.

 

El barrio huele a verbena:

la pólvora colorada estalla

en las alturas,

enciende el firmamento

de un nuevo año.

 

Botellas vacías

y vidrios rotos

bolsas plásticas

despojadas de alimento;

residuos filtrados

de almas fiesteras.

 

Camina sordo

el perro errante

por las bullas del gentío.

 

Busca esperanza

en el amanecer

borra sus huellas

del asfalto mundano.

 

Así pasan los días

en la periferia cosmopolita

y para él

no hay agua ardiente

ni maní azucarado,

se nutre de nostalgia

recorre un desierto.

 

 

 

 

 

Raíces

 

Nunca sentí la exigencia

de escarbar mis raíces

                                   semilla

en la tierra/mundo

que originó mi sangre.

 

¿Qué importa si no fue Adán

si sólo soy

célula de una célula del mar?

 

¿Qué importa si en otra vida

fuimos hermanos o amantes

desconocidos

gente nacida del mismo

latir del tiempo?

 

El barro húmedo

es señal de pertenencia

el aire

        el silencio

parpadeante  inagotable

que se renueva y es respiro

del alma.

 

Me preguntan quién soy.

Me encojo de hombros.

 

La tradición es un marco

sobre una mesa de noche

jaula que encierra

el futuro

nombre que define

el límite

 

se agota

como hoja seca

o sigue su curso

desde el cauce del río.

 

¿Qué busca tanto atrapar

el hombre? El grano de arena

recibe indefenso

la ira del mar

su caricia

su lunático ir y venir

sin fronteras.

 

 

 

 

 

Coliseo contemporáneo

 

. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. A George Bush Jr.

El emperador del mundo

reorganiza el Medio Oriente

con su ejército disciplinado

de fuerzas unidas

cosmopolitas.

 

Gladiadores en uniforme de fatiga

aeronáuticos

marinos y submarinos

informáticos

espías y contra-espías

infiltrados

 

todos juntos

para domar las feroces

fieras fundamentalistas

 

y el público aclama.

 

Bestias entristecidas

desalojadas

desnaturalizadas  huérfanas

iracundas.

 

Revientan las jaulas

en el nombre de Dios

porque ya no aguantan

al Emperador optimista

 

invadiendo el universo

$anguinariamente $onriente.

 

 

 

 

 

* * *

 

Zingonia Zingone. Poeta, escritora y traductora. Creció entre Italia y Costa Rica, y es licenciada en Economía. Vive en Roma.
Poemarios: Máscara del delirio (Perro Azul, 2006; Lietocolle, 2008), Cosmo-agonía (Perro Azul, 2007), Tana Katana (Perro Azul, 2009), L’equilibrista dell’oblio (Raffaelli Editore, 2011), The Acrobat of Oblivion (Poetrywala, 2011), Equilibrista del olvido (Editorial Germinal, 2012). Novela en Italiano: Il velo (Elephanta Press, 2000).
Su obra ha sido incluida en numerosas revistas literarias y ha sido traducida al inglés, al chino, al hindi, al kannada, al marathi y al malayalam.
Compliadora y traductora del inglés al español, del poemario Alarma de Virus (Ediciones Espiral, 2012), del poeta marathi Hemant Divate.
Integrante de la junta organizadora del festival internacional de poesía “Kritya” (India) y responsable de la sección de poesía latinoamericana para el festival intercontinental de las artes “Mediterranea” (Italia). Desde el 2007 ha participado en numerosos festivales internacionales de poesía en América Latina, Italia y Asia.



 

 

 

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Equilibrista del olvido, (Selección)