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Eugenia Brito | Autores |

 


 

 

 

UN OJO LLAMADO CACERIA
Marcela Saldaño /Ediciones Piedra del Sol


Por Eugenia Brito

Diciembre de 2008


Este es el segundo texto escrito por la joven escritora, Marcela Saldaño, quien se inicia tempranamente con Poesía en el espacio, Proyecto ganador Premio Fundación Gabriel & Mary Mustakis/ Balmaceda 1215, año 2000, junto a otros tres poetas; sigue con Inclinación al Deseo y al Caos, año 2001, proyecto ganador del mismo premio, en el 2004 es parte de la antología Desencanto Personal reescritura del Canto General de Pablo Neruda y luego con Anomalías en el año 2007, publicación junto a otros cuatro poetas chilenos por editorial Zignos de Perú. Tiene ya una destacada trayectoria, que se caracteriza por la fuerza y maestría con la que reformula los lenguajes de la tradición vanguardista en el campo de la lírica.

El ojo batailliano de Marcela Saldaño es la metonimia que enuncia y articula al sujeto de enunciación textual que se desplaza como todo significante que erráticamente se instala, fugaz, en uno que otro significado para luego, dejarlo y seguir en el trabajo de producción de significación. Y ése es uno de los rasgos de este proceso creativo que es precisamente, su afán de nadar por las aguas cosmogónicas de un universo carnívoro, incestuoso, criminal para realizar una cacería.

Ahora bien ¿en qué consiste esta cacería? Cuando el mundo digámoslo “real” parece insuficiente, es más cuando sobre la base de constitución de esa realidad, han ocurrido crímenes inenarrables, además cuando la misma historia se cierra dando forma a lo precario, lo incómodamente ajustable a parámetros burgueses, entonces el ojo poético de Marcela Saldaño intenta abrir paso a un universo virtual, un cosmos otro y diferente en el que a la par que destrucción, existe la reparación, sobre el tejido dañado, el tejido recreado.

Ese es el concepto del mal que anima a la sujeto del Texto:

"Insisto en lo exquisito de la flor cortada Dentro de los parques Sobre los muebles Dentro de la ropa En los cables y los teléfonos Dentro de las fibras secretas eso que tú llamas de ese modo La subordinación El féretro dentro del ojo Dentro del pie del sonido De las risa y las bestias escondidas veinte años en mi vestido Desde acá el país del miedo que se rebela" (p. 15)

El mal se rebela como la única forma de socavar el hipócrita mundo burgués: cortar la flor es de esa manera, la figura, el tropo que M. Saldaño acuña para hacer estallar el paradigma de Bien /mal; alto/ bajo / masculino / femenino y otras bipolaridades que intentan homogeneizar el discurso circulante en una instancia jerárquica y obediente al sistema de poderes que dominan la cultura chilena y latinoamericana.. El mal empodera de furia sagrada a esta sujeto y la inviste de un carácter melancólico y suprareal, análogo al Maldoror de los Cantos de Lautréamont.:

"Esta boca no boca es la visión más histórica de la locura La visión más trágica del asunto Cosa de segundos Cosas del ojo" p. 16

y también un poco más adelante:

en "Denuncia en torno al desastre" :

"Si corrompo mi boca vomito cielo Vomito patria y suelo no suelo Retrato irregular Una serpiente recién mudada La piel desvanecida En mi boca una sustancia abandonada como un pequeño esqueleto. Esta arcada frente a tu voz- tu compañía- sólo quiero partir después del desastre" (p.16)

Esta irreverencia transgresora expresa una incomodidad total frente al mundo con el que se corta: “mi posición es la urgencia de los clanes “, señala en página 24, encontrando que la sonrisa es más extravegante que la mala cara, que el sistema , que la cultura de la que somos parte es dolorosamente ineficaz, dolorosamente ineficiente con respecto a los procesos históricos que nuestro país enfrenta, que esta felicidad- este acomodo raro- en realidad- de una sociedad enjaulada cruelmente en un espectáculo de cosméticas y máscaras de un país que ha perdido su historia, sin proyecto más que la anestesia mercantil y el consumo dolorosamente alienante.

Manera en que el poema se vuelve alegoría- como lo hiciera Baudelaire en Las Flores del Mal, como lo expresara el gran filósofo Walter Benjamin, en su texto “ Algunos temas sobre Baudelaire “, lo que hoy está aquí intentando vanamente parchar las heridas del pasado, que se perpetúa, se hace un rictus de la tristeza y pauta una negociable e infértil mueca de seudo placer, entonces el dolor se vuelve transable pero no por ello pierde su compleja factura.

En la alegoría el pasado retorna como presente y el presente es una escena que muestra su finitud, su carácter pasajero y fugaz: la realidad es que la cama, el lugar en que se duerme, se copula, se engendra, está en llamas, como lo señala la canción de Charly García, citada por Saldaño: "La gente que tiene camas en llamas, se junta con gente que también tiene sus camas en llamas". (p. 25)

La casa- la patria- aparece como una estatua. A la que se pisa y se besa y que es finalmente, la madre, la materia desde la cual se estatuye el fundamento del ser, se caracteriza aquí como una figura yerta, rígida, así es como la artista ve a su patria y su tierra materna, algo en lo que no se hace permanencia, no sirve para consagrar, para pactar un proyecto, el curso de la vida se desarma, se desangra, y en este poema el texto se vuelve más crítico y por ello, más doloroso. Y la cita de Mistral en "Mi residencia es una antorcha de agua", se hace coherente con este paisaje de Saldaño: "Ven, hermano, ven esta noche/ a rezar con tu hermana que no tiene/ hijo ni madre ni casta presente" (p.29) Frente a ella, al lado de ella, Saldaño dice : "Qué puede ser un pueblo sin nombre o este proceso de extranjería que cede sin residencia Encontrar la sustancia es la promesa Encontraré un campo de leche Un labio desbordado de ira Encontraré algo que pueda pertenecerme" (p. 31)

La víbora renace en este texto: "Solamente en el sonido madre Ahí sólo soy carnicería" (p.31). pues esta serpiente melancólica sabe de su precariedad pero lo quiere todo, aunque haya mucho que expoliar, podar, saquear, multiplicar, potenciar, desarmar, lo quiere todo, aún llegando a la aprofunda soledad, la oscura noche mística de San Juan de la Cruz, otro texto que subyace, silencioso y magistral a este poema, como búsqueda de absoluto.

Es la figura del astrónomo, la figura de quien lee y adecuá los signos de una manera que cree adecuada, la que viene con sus claves, sus llaves, a poner cerrojos en los papeles y las cartas, para guardar los antiguos corredores y camellos para los martes y viernes. Camellos que ayudan en el desierto, transportando nómades, y apoyados en el agua que depositan transportan los sedientos y errantes fugitivos a los sitios fértiles. Ellos son los que hacen coincidir algo difícil: la superficie y el signo: función sacra y reparadora. (p.34).

Apoyada en lo etéreo y lo volátil, esta serpiente que es una mujer, que es una buscadora, que es la carnívora, que es la que enrolla lo feble y lo transporta, ávida de venganza, a veces; en otras sutil, logra hacer surgir el grito desde lo inerte y el grito, tiene un sentido provocador y catártico.

"Propongo una extraña mezcla de inocencia y despropósito/ una burla que pueda adaptarse al tiempo", este verso, estos versos significan una propuesta salvadora y que va de lleno a la escritura, a la creación de una red simbólica que conteniendo el dolor, lo hace signo, un signo frágil e incierto pero también una señal de vida.:

"Tallé la piedra y comencé contando todas las partes del miedo. Comencé corriendo hacia atrás una carrera inexistente" (p.46)

Es la piedra la fuerza que permite no sólo talar sino crear la escultura firme del presente, a pesar o por el dolor frente a lo dañado , lo frágil, lo irreparable y lo abyecto y siniestro, la piedra es pura, es fundamento. Y Saldaño, al fin de este poema señala:

Pureza / cristal precioso/ convertido en piedra. (p. 47)

A pesar de este deseo, la persecución de los seudo jueces, los verdugos, y descubre que la patria establecida es sólo un tránsito :

"La patria circular una construcción a medias No puedo volver No puedo Sólo me instalo Los reptiles se multiplican Resulta que todos tienen algún agujero cosido En cuyo bosque sueña la mano Suena y asesina al silencio" (p. 57)

Esa patria- escritura es a la vez una patria fundamento, escritura y deseo, pero también sueño y viaje. Desde allí, Saldaño a la par que Mistral encuentra el territorio imaginado, trenzado con los mismos hitos de su poesía, una patria- columna vertebral, a ratos ausente y dolorosa, pero más segura que la conocida y abandonada. Pero aquí, en esta estación poética, la patria es el amor (p.62) a ratos y en otras, sólo el contorno barroco siempre reversible- “ésa es mi vergüenza”- dice (p- 77), pero yo diría es su salvación. Porque la poesía de Saldaño corresponde a la experiencia de la subalternidad, como la relata Homi Bhabha en “El lugar de la cultura “, ser “menos que uno y doble, menos que uno en el sentido de que se carece o mejor dicho no se comparte la unicidad del hombre occidental y doble, porque navega entre varias aguas, por un lado, los significantes hegemónicos, y ajenos, sin embargo, los únicos que le deja la historia y por otro, los procesos de puntuación y extrañamiento para agrupar y deconstruir los significados de una manera otra, inédita y que es justamente, la ganancia por donde se pierde el dominador:

"Mi deseo sobrepasa países y sé la presa que eres Pero creo que no puedo Tu anarquía anatómicamente maligna me impide atravesarte Tu cuerpo líquido esquiva mi mordida Colmillos de colores en el agua Un sello abierto" (p77)

Sí, el ojo de Saldaño tiene un saco, oculto tras su piel y he allí en esa piel paragramática está su energía, su poder y su inextricable belleza.


 

 

 

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