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Tomas Tranströmer ganó el Nobel

Por Omar Pérez Santiago




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La Academia Sueca ha roto la tendencia de los últimos años y ha concedido a Tomas Tranströmer el premio Nobel de Literatura, el primero que recibe un poeta desde que ganó el Premio Nobel de Literatura la polaca Wislawa Szymborska en 1996. Tranströmer es el sexto  escritor sueco que ha recibido el premio Nobel.

La maestra Helmy Tranströmer, el 15 de abril de 1931, dio a luz a un niño que llamó Tomas. La familia vivía en la calle Swedenborgsgatan del barrio Söder de Estocolmo. Helmy se divorció de su marido, el periodista y redactor de la editorial Bonniers, Gösta Tranströmer, cuando el niño tenía 3 años. Entonces ellos se cambiaron a Folkungagatan, en el mismo barrio de clase media baja. Tenían una criada que lo cuidaba y su mamá salía temprano y se iba caminando a su trabajo, la escuela Eleonora de Östermalm, donde se ocupaba del tercer y cuarto curso. Se afirma que Gösta, luego del divorcio, fue padre ausente y que el niño lo vio ocasionalmente durante su infancia y se estima que su soledad pudo haber influenciado su poesía. Su abuelo materno, el piloto náutico Carl Helmer Westerberg, fue la figura masculina que Tomas tuvo en su niñez. El joven Tomas, desde los once años hasta los quince, recoge insectos y escarabajos y forma insectarios, (que hoy se exponen en museos), cuando visita a su abuelo en el verano en Runmarö.

Tomas hizo la secundaria en la escuela Södra latin, a cuadras de su casa. Atrapado en una crisis de ansiedad, tuvo un ataque de epilepsia hacia los 15 años que cambió su vida. La música lo rescató y se dedicó al piano. Y luego estudió en la Universidad de Estocolmo y se recibiría de sicólogo, de la corriente conductista.

Tenía 23 años cuando publicó su primer libro, 17 poemas (17 dikter) en 1954. Con habilidad técnica expuso los temas que lo acompañaría por la vida: el misterio y la naturaleza, como en este poema, Tormenta, escrito en estrofa sáfica:

De pronto el viajero halla el viejo
gran roble, como un alce de piedra,
ancha copa en el cenizo fortín del
mar de septiembre.

Tormenta del norte. Tiempo de serbas
Maduras. Despierto en la noche él oye
Las constelaciones estampadas
sobre el roble

La crítica lo justiprecia de modo unánime y la fama de “poeta de la metáfora” le llegó de inmediato.

Monica Bladh y Tomas Tranströmer se conocieron en Estocolmo en 1957. Ella era una liceana de 17 años. Se casarían y serían pareja para toda la vida. Tendrían dos hijas, Emma y Paula.

Tranströmer trabajó de terapeuta en una cárcel para jóvenes y en la Oficina del trabajo. Sólo hasta después de los años 70 Tranströmer pudo vivir de su poesía y viajar dentro y fuera de Suecia. Entonces se hizo popular en Suecia y conocido internacionalmente. Vive intensamente como poeta y escribe sus mejores y más populares poemas:

Los recuerdos me miran de 1983:
Tan cerca, que los escucho respirar
A pesar que el trino de las aves es estridente.

Arcos romanos de 1988:
Un ángel sin semblante me envolvió
Y me susurró a través de todo el cuerpo:
“No te avergüences de ser persona, ¡sé orgulloso!
Dentro de ti se abre cúpula tras cúpula infinitamente
Tú nunca estarás completo, y así es como debe ser.”

Pero, por no haber hecho caso a un síntoma -la migraña que lo persigue desde niño-, en noviembre de 1990, a los 59 años, Tomas Tranströmer sufre un ataque cerebral que le inhibe para siempre el habla -afasia-, y paraliza parte de su lado derecho. Al comienzo, Tranströmer no se preocupa mucho. Sus recuerdos y su capacidad intelectual no habían sido afectados. El habla y la capacidad de movimientos en la mano derecha volverían, pensó. Pero después de un largo tiempo de rehabilitación llegó la convicción de que sería difícil –sino imposible- tener de vuelta la capacidad de hablar. El movimiento de su mano derecha estaba definitivamente perdido y quedó inmóvil pegada en su pecho como un ala.

Curiosamente, el año 1969 escribió el poema llamado Concierto de la mano izquierda (Vänsterhandskonsert) y que termina así:

El trabajo de la mano izquierda llega en fragmentos
O brilla como un arco iris

¿Qué hace mi mano izquierda, la del corazón?
Mi mano toca alto

Y en su poema del año 1974, Bálticos (Östersjöar) escribió un poema sobre un músico que sufre un ataque vascular y una ”paralización del lado derecho y solo puede entender frases cortas y decir mal las palabras.”

La música y su capacidad de tocar el piano con la mano izquierda lo rescató nuevamente de la oscuridad. Después de este accidente su mujer, Monica, se convirtió en su voz y su secretaria. Tranströmer puede contestar si o no y usa gestos y mímica, pero es Mónica que interpreta. Con dificultad lograron publicar dos poemarios más ”Sorgegondolen” (1996) y ”Den stora gåtan” (2004), un libro con sus famosos haiku, poemas breves de tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente.

El sol está bajo
Nuestras sombras son largas.
Ya somos sombras.

Tranströmer, con una gran dignidad, con un alto nivel de integridad, ha podido seguir participando de festivales de poesía. Ha mantenido su privacidad a pesar de su fama mundial. Pocas entrevistas, nunca un artículo de debate. Tampoco una vida bohemia, como muchos de sus colegas bacantes y deudores de la musa sedienta. Mucho menos ese mal tan común, ese muy mal hábito nuestro, los escritores, de mal hablar de los colegas.

Existen pocos escritores silenciosos con su vida privada. Pocos en los que sus aventuras privadas no se hayan convertido en parte importantes de la imagen del escritor. Tranströmer pertenece a esa categoría de poetas silentes, sin pretensiones o sin necesidad de poner su vida por delante. Tranströmer se ha ganado sus seguidores, desde el inicio, con sus poemas, que une la naturaleza con el misterio. Más que su vida, sus experiencias. Es una poesía con ciertos rasgos oscuros, y que tiene influencias de T.S. Eliot, Dylan Thomas y Rilke.

“Mi vida. Cuando pienso en esas palabras veo ante mí una línea de luz. Mirada de cerca esa luz tiene la forma de un cometa con su cabeza y su cola. La parte más luminosa, la cabeza, es la infancia y el crecimiento. El núcleo, la parte más concentrada, es la más primera infancia donde se determinan las más importantes características de nuestra vida. Yo intento recordar, yo intento ingresar allí. Pero es difícil intentar moverse en esas regiones tan tupidas, se siente como si yo pudiera estar cerca de la muerte. Más atrás se adelgaza el cometa- es la parte más larga, la cola. Se hace más y más dispersa pero también más ancha. Yo estoy muy afuera de la cola del cometa, tengo 60 años cuando yo escribo esto.” (1993)

Total unidad sobre el ícono nacional, no existe en Suecia. Hay escritores a los que les fastidia el título de Poeta Nacional de Tranströmer y cuestionan el estilo “groupie” de haber subido a Tranströmer a un pedestal, o convertirlo en un santo o en una estatua, sin mostrar sus contradicciones y debilidades. Durante los años 60 Tranströmer no se adaptó a la corriente izquierdista predominante y su poesía social. El poeta mantuvo un silencioso exilio interior. Lo acusaron de súper burgués y súper soberbio. Que escribía salmos para la clase media, quele dio la espalda a la sociedad y que su sistema poético es convencional.

Poetas más recientes como Kristian Lundberg, uno de los fundadores de la Pandilla de Malmö en los años 80, afirma que él fue amenazado de muerte cuando en una reseña escribió que la publicación de los libros de Tranströmer era una consecuencia de la carencia de valentía del mercado del libro sueco.

Tranströmer ha entrado con todo los méritos a la gloria de los nobeles. El “poeta halcón” lo ha llamado su colega Lasse Söderberg, por su capacidad de elevarse y ver detalles desde lejos. Sus poemas sobre la fugacidad de la vida, (el Memento mori, la finitud, la vida pasajera) son lúcidos, son luceros, son serenos y tensos y tienen, en su gran mayoría, autenticidad. Y yo diría algo más, la capacidad de Tranströmer de hablar con sus recuerdos, sus propios cementerios, es una canción envolvente a los que ya no están. Ya está dicho: Tranströmer no escribe sobre la muerte. Escribe sobre los muertos. Recordar es una forma de tributo a nuestros propios muertos y releva la importancia fantasmal que ellos tienen en nuestras vidas.

 

LOS RECUERDOS ME MIRAN

Una mañana de junio es muy temprano
Para despertar, mas tarde para dormir de nuevo.
Debo ir a la hierba que está llena
De recuerdos, que me siguen con la mirada.
No se ven, se mezclan plenamente
Con el fondo, camaleones perfectos.
Tan cerca, que los escucho respirar
A pesar que el trino de las aves es estridente.

 

 ARCOS ROMANOS
En la grandiosa iglesia romana
se aglomeraron los turistas en la penumbra.
Cúpula abierta tras cúpula y sin panorámica.
Algunas llamas de cirios titilaron.
Un ángel sin semblante me envolvió
Y me susurró a través de todo el cuerpo:
“No te avergüences de ser persona, ¡sé orgulloso!
Dentro de ti se abre cúpula tras cúpula infinitamente
Tú nunca estarás completo, y así es como debe ser.”
Las lágrimas me cegaron
Y fui empujado a la soleada piazzan
Junto a Mr y Mrs Jones,
Herr Tanaka y  Signora Sabatini,
Y dentro de todos ellos se abrió cúpula tras cúpula infinitamente.

 

 MADRIGAL
Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que cuelga del cordel.

 

C-MAYOR

Cuando él bajó a la calle tras la cita de amor
Soplaba la nieve en el aire.
El invierno había llegado
Mientras ellos hacían el amor.
La noche brilló blanca.
Él caminó rápido y alegre.
Toda la ciudad inclinada.
Transeúntes sonrientes-
Todos reían bajo sus cuellos alzados.
¡¡Era libre!!
Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios
Eso creía él.
Una música estalló
Y cruzó en la nieve arremolinada
Con largos pasos.
Todo en camino del tono C
Un tembloroso compás dirigido a C.
Una hora sobre las heridas.
¡Era fácil!
Todos reían bajos sus cuellos alzados.


 

 

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