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Crítica Literaria

Patricia Espinosa
LUN, 27 de junio al 17 de agosto 2012

 








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Niebla City
Marcelo Lillo, Seix Barral, 2012, 263 páginas.
LUN, 17 de agosto de 2012

Personajes fracasados, habitantes de un pequeño villorrio donde la modernidad ha llegado a medias, protagonizan la novela de Marcelo Lillo Niebla City, un policial blando, flácido, centrado en dos sujetos que arrastran un pasado doloroso, el que pretenden olvidar refugiándose en el anonimato y el aislamiento que sólo puede otorgarles un pueblucho como Niebla City.

Que la novela comience el día del terremoto del 2010 poco y nada aporta a la narración; no hay alusiones a los efectos psicológicos causados en los personajes ni a los daños materiales en el poblado que, a pesar de ello, se asemeja a un infierno por donde vagabundean los solitarios protagonistas: el octogenario Viejo Pájaro y Matías Fox, un ex policía cincuentón. El libro pretende establecer un contrapunto entre estos personajes desgastados por la vida (ambos comparten una dolorosa historia familiar), pero la rudeza inicialmente marcada en ellos da lugar con gran rapidez a una compartida actitud sentimentaloide, donde predomina la queja por la soledad en que viven. El Pájaro afirma no tener expectativa alguna y esperar sólo la muerte; sin embargo, luego se lamenta por lo “descariñados” que fueron sus hijos. En cuanto a Fox, sucede algo similar: al principio es presentado como un tipo fiero, para luego convertirlo en un pobre mendicante de afecto.

El crimen de una joven escort que trabajaba para Fox provoca un giro radical en el curso de los acontecimientos, haciendo que la búsqueda del asesino se convierta en el centro de la historia. Así, sin demasiadas sutilezas, más bien dando un verdadero hachazo al desarrollo de los hechos, la novela abandona la narración decadentista del anciano y se centra en las pesquisas realizadas en paralelo por Fox y la policía de la región.

La estructura del libro resulta básica, simple, al igual que todo aquello que rodea los crímenes que organizan la anécdota. El género policial, específicamente cuando es fundamental encontrar al asesino, posee formatos que Lillo parece desconocer. Resulta grave que el criminal quede prácticamente en evidencia para los lectores en el momento en que se descubre el primer cuerpo, sobre todo porque la lista de sospechosos es demasiado obvia y sus vinculaciones al caso resultan muy débiles. Lo anterior es un error garrafal, que limita la tensión en el desenvolvimiento de los sucesos.

La novela fracasa, además, en la construcción de perfiles. Los personajes resultan planos, homogéneos, con mínimo peso dramático y nula profundidad. Al modo de una mala telenovela, la resolución de la intriga se ejecuta en no más de cinco páginas. Todo indicio queda resuelto y todo cabo es atado con extremo facilismo, dando lugar a un desenlace que pretende borrar todo tipo de ambigüedades.

Marcelo Lillo no logra construir un policial ni tampoco un thriller metafísico. En realidad se queda en la mitad de ambas posibilidades. Niebla City poco a poco se va debilitando, volviéndose predecible, traicionando a sus protagonistas al convertirlos en un par de desabridos bocetos y alivianando hasta el móvil del crimen.

 

 

Volver
Paula Carrasco. Fondo de Cultura Económica, 2012, 142 páginas.
LUN, 10 de agosto de 2012

No sólo el incesto ocupa un lugar central en Volver, sino también la configuración de una identidad femenina. Paula Carrasco, la autora, trama el tormentoso itinerario sentimental de dos hermanos y reconstruye, además, el trayecto existencial de una mujer subordinada por una violenta estructura familiar.

Es ésta una novela intensa y conmovedora que ya en sus primeras páginas lanza lo que pudo constituir la gran expectativa del libro: la muerte de Dante atrapado por la violencia del mar. Este hecho, acontecido en la adolescencia de Greta, la protagonista y hermana de Dante, constituye el núcleo de su pasado. La narración se sitúa años después del accidente, cuando Greta decide retornar a la isla donde pasó su infancia y adolescencia con sus padres y hermano.

La palabra de Greta recuerda la historia de la familia. Un padre autoritario, una madre indiferente y un hermano cómplice. Cuatro personajes dan lugar a una historia en permanente tensión dramática y en la que los hechos se presentan al modo de cuadros similares a una estampa romántica y melodramática donde las pasiones se desbordan, los silencios resultan aterradores y la naturaleza refleja el tempestuoso estado emocional de los personajes.

La soledad y el aislamiento parecen anular la temporalidad y todo indicio de un mundo ajeno a la isla donde habita el pequeño grupo. Es por ello que el foco siempre está allí, en la casa y sus alrededores, donde los niños se encargarán de subvertir el gélido orden familiar. El abandono que experimentan Greta y Dante los lleva a descubrir que pueden crear un mundo afectivo particular. El cuerpo, entonces, se convierte en el catalizador de los afectos, el único territorio de libertad y placer. Es interesante que la novela expulse de los adolescentes la conciencia de transgredir la ley: no hay remordimientos ni recriminaciones, la culpa ha sido eliminada. Sin embargo, al modo de una tragedia, un destino funesto parece acosarlos.

Un aspecto importante en Greta es su condición aparentemente pasiva, pero que, con relativa parsimonia, comienza a dar un giro hacia la rebeldía. Mediante pequeñas tácticas en la convivencia cotidiana expresa su disconformidad con el trazado vital que le ha sido impuesto. Su soledad, en todo caso, sólo es intervenida por Dante, quien posee características de masculinidad épica, tales como la valentía, la inteligencia y la voluntad férrea para enfrentar al enemigo.

Mitos griegos que hablan de estirpes malditas son el correlato de esta historia de amor adolescente condenada por haber transgredido el tabú del incesto. Volver es una novela emotiva, que logra ingresar a la intimidad del incesto desde una perspectiva ejemplar, ya que corrobora las sanciones que conlleva la subversión a una de las normativas centrales de nuestra cultura. Asimismo, es posible advertir la propuesta de una reflexión sobre la libertad del individuo y un cuestionamiento a la familia expuesta como una estructura donde predomina el enmascaramiento y la coerción a la transgresión de roles.

 

 

Luminoso olvido
Roberto Suazo Gómez. Cuarto Propio, 2012, 334 páginas.
LUN, 3 de agosto de 2012

Un ejemplo grandioso de novela intragable es Luminoso olvido, de Roberto Suazo: un engendro de múltiples relatos y microrrelatos que se dispersan, que se fugan sin punto de encuentro, para luego intentar desesperadamente dar a conocer el eje del cual se habrían desprendido. Porque, en las últimas páginas, Suazo intenta escapar de un artefacto fallido, de una historia tediosa, fatigante y claustrofóbica, dejando un testimonio explícito de su fracaso e inoperancia mediante un recurso tan básico como poner la palabra “fin” en grandes letras y después agregar un capitulito explicatorio. Si una obra fragmentaria, experimental, requiere una nota aclaratoria, realista y lineal, es porque hay una inseguridad monumental en el proyecto, una desconfianza que funciona como un autosabotaje.

Los personajes principales son los Ramos, que viven en el barrio San Ramón Nonato. Así aparecen Domingo Ramos, padre, y Dominguillo Ramos, hijo. Ellos serían el posible centro de la novela que recorre el período 1970-2010. La narración se enfoca en el abogado Domingo, en su mujer, en el exilio, en sus roles de padre y de político simbólico, ya que se encarga de matar a los fantasmas de todos los presidentes de Chile para que puedan por fin descansar en paz. Dominguillo, por su parte, es rebelde y silencioso, víctima de los conflictos familiares, al igual que su hermana, que vive ensimismada en la locura. Dos hombres que deambulan por el centro de Santiago, desarrapados, voyeristas, que se llaman mutuamente “tocayo”, ocupan también un lugar preferencial en el relato.

Luminoso olvido presenta una prosa tan redundante y abultada que se vuelve un ejercicio de desgaste, de derroche discursivo inconducente para la conformación de la historia, incluso en sus posibilidades lúdicas. Así dice: “¿Qué hay? ¿Qué es? ¿Hola? A su lado, junto al bulto de la cama, la gata amarilla y escuálida, sorbida por mil crías no depredadas, duerme plácidamente. Si no fuera por la gata tan ética. Gatalética. Peri. Pe. Luda. Pata. Lética. Los gatitos no serían tan. Tan éticos. Upeléticos. Pelotudos. Patéticos. Peripatéticos. Pilín. Pin. Peludos. Pipiolos. No. Yo paso, niña”. Ni siquiera una lectura lisérgica podría redimir a esta escritura que se hunde en lo más profundo de la desvergüenza: “Lloraba el llanto el gusano, maldecía el llanto al ínfimo gusanillo que se come al gusano muerto, pues todo lo muerto es alimento de otro gusano y los gusanos de nuestra descomposición los llevamos por dentro de la carne, en los intestinos”.

Sin duda que Luminoso olvido es una novela inolvidable, porque no es fácil dar con un libro sin vuelta posible, cuyo lector ideal debería sufrir de una paciencia enfermiza, porque leer a Suazo es francamente una tortura.

 

 

Mentirosa
Yuri Pérez, Narrativa Punto Aparte, 2012, 159 páginas.
LUN, 27 de junio 2012

Mujeres solas, perturbadas, atrapadas por el qué dirán, habitantes de la marginalidad urbana chilena, que sólo ansían afecto, autonomía y poder, son las protagonistas de Mentirosa, de Yuri Pérez, una novela en que el autor utiliza elementos de la sátira para realizar una crítica al mundo popular barrial y dar cuenta del fracaso de las utopías.

La narración alterna las voces de dos hermanas, de las cuales desconocemos los nombres. Una de ellas evangélica y la otra atea, han sido abusadas en la infancia por el padre, y en el presente del relato tienen más de cuarenta años, pero se encuentran en pleno proceso de crisis respecto a una libertad jamás conseguida. El contraste entre el liberalismo de una de las hermanas y la pechoñería de la otra atraviesa todo el volumen. Así se insiste en que la atea es soltera y tiene una pareja mujer, mientras que la otra es heterosexual y una fiel dueña de casa. Esta última, la religiosa, tiene una vida secreta. En la privacidad deja fluir su erotismo en sensuales prácticas de autoembellecimiento y deseos por un muchacho de la comunidad religiosa. Sin embargo, tiene un proyecto mayor: seducir al pastor de su iglesia.

Su objetivo no es, en todo caso, sexo o compañía; lo que esta mujer anhela es poder, y convierte su sexualidad en el instrumento para lograrlo. Una de las secuencias más destacables del libro tiene lugar cuando la mujer asesina al pastor y se lo come. La apropiación de todo aquello que poseía el hombre es efectuada mediante un ritual antropofágico con características dionisíacas excepcionalmente perverso.

Hacia el final, la novela desvía su cruda perspectiva realista mediante la inserción de dos secuencias de corte fantástico que pretenden reforzar el tono ridiculizante con que se abordan los personajes. Así, la hermana religiosa levita y gira su cabeza en 360 grados; una vez muerta, instala un salón de belleza homologable a un infierno plagado de estrafalarios fantasmas, donde es posible encontrar a Allende, Pinochet, Lemebel, Frank Sinatra y hasta la Tongolele. El salón de belleza mortuorio y enloquecido representa simbólicamente la única instancia donde la otrora apacible dueña de casa ejerce, por fin, el poder.

En términos realistas, la novela consigue verosimilitud en el modo en que construye las voces femeninas y en el detalle burlesco del itinerario de liberación. Si bien es cierto que el relato privilegia la figura de la beata devenida dominatrix caníbal, la represión de clase y género y el acoso de los imaginarios de la cultura de masas las afecta a ambas por igual, convirtiéndolas en personajes sometidos a una estructura familiar, social y eclesial insalvable. Toda esta crítica social se ve afectada por la presencia de elementos fantásticos que resultan exagerados y forzados. A pesar de ello, Yuri Pérez consigue sostener la tonalidad satírica y, con ello, mirar una tragedia desde un sesgo un tanto más liviano, a ratos hasta humorístico, que sus anteriores trabajos.



 

 

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Crítica literaria
"Niebla City", de Marcelo Lillo; "Volver", de Paula Carrasco; "Luminoso olvido", de Roberto Suazo Gómez; "Mentirosa", de Yuri Pérez
Por Patricia Espinosa
LUN, 27 de junio al 17 de agosto 2012