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Patricio Manns: El corazón a contraluz
Dialéctica de lo histórico y lo poético

Constanza Vásquez Pumarino
Profesora Susana Cella
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras






 

 

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El corazón a contraluz, historia y narrativa comprometidas

El corazón a contraluz de Patricio Manns es una novela construida sobre la base de una serie de dicotomías. La fundamental, ya que en ella quedan implicadas unas cuantas otras, es la de verdad histórica y verosímil narrativo.

De acuerdo con el propio Manns “para mí la ficción pura no existe” [1], sino que se trata de reescribir las realidades más ajenas a los grandes relatos de la historiografía, añadiendo elementos de la fantasía, de lo irreal, es decir, literaturizándolos. Hay en la obra de Manns una especie de literatura documental, una nueva forma de narrar que se gesta en el alero de la estética marxista y que incorpora elementos de la realidad al relato. La realidad misma es incorporada a la ficción. La literatura y la historia se unen para trabajar la relación con la verdad y el compromiso.

Desde la misma teoría literaria marxista, Lukács ha sistematizado los estudios en torno de la novela histórica, tomando como ejemplo principal y representativo (acabado y modestamente perfecto) la obra de Walter Scott. En un recorrido por aquellas características que hicieron de la obra del inglés un representante inequívoco del género, pudimos evidenciar ciertos rasgos que harían de la obra de Manns una “verdadera” novela histórica a los ojos del teórico marxista.

En primer lugar, Lukács alude a “lo específico histórico”. Es una de las nociones mejor desarrolladas en El corazón a contraluz. Este concepto se asocia a la concordancia que debe producirse entre el contexto histórico y el actuar de los personajes en la obra narrativa [2]. En la novela de Manns pareciera que nos adentramos en el pasado de la forma más honesta posible. Nada sobra, nada nos induce a contradicciones, es imposible encontrar incongruencias en los discursos y el actuar de los personajes. Son caracteres tan finamente tallados que se condicen en todo momento con la época, el entorno, las propias ideologías, y su propia historia y entonces se van relacionando, de igual manera, en un actuar llano, unos con otros, motorizando el argumento de la novela. Así, el capitán Popper es un hombre producto del racionalismo imperante en la época. Arraigado profundamente al proceder científico y tecnológico y apegado a la consigna del progreso ante todo.

“¿Qué pudo tu arco miserable contra nuestra velocidad y nuestra tecnología? Yo represento en toda la extensión fueguina un alarde tecnológico desconocido al interior de estos cuadrantes, pero tu oscuro cerebro no comprendió nada” [3].

“Julio Popper sopló casi indignado, y su rostro había enrojecido algo más, presa de emociones súbitas.
-- ¿Te parece normal que un hombre junte las dos orillas de un río para saltar al otro lado?” [4].

“—Los chamanes no existen, los chamanes son un invento del medioevo, yo soy un ingeniero zapador, un hombre cartesiano, y a la vez, racionalista, y me considero para siempre a cubierto de esa clase de taumaturgias” [5].

“Aquí manda el que enarbola la bandera del progreso como divisa” [6].

La obra se desarrolla a fines del siglo XIX, tiempo en que la ciencia y la economía resultan totalmente emparentadas. El capitalismo ya instalado genera concepciones de la vida y la sobrevivencia [7] ligada al trabajo remunerado, a la asunción de un comercio establecido bajo las leyes del sistema financiero imperante. Los adelantos en el área científica y en la medicina experimental son innegables, se instala la Teoría de la Evolución de las especies de Darwin, entre otras cosas y, por lo tanto, el imaginario cultural se vuelca a la valoración de todo aquello que pueda ser comprobado o articulado a través del lenguaje científico.

En contraposición al capitán tenemos la figura de Drimys Winteri, una nativa adolescente perteneciente a la tribu de los selk`nam. Se trata de una mujer cálida, seductora, con algo de intriga y con la capacidad de enfrentar al capitán con sus propios pecados, mágica y enigmática.

“Drimys observó desde la penumbra los movimientos de su captor, que fumaba contemplando la nieve. En ese instante, diría más tarde, vio por primera vez latir su corazón a contraluz” [8].

“—Has traído la muerte. La muerte por la muerte, y esto es algo nuevo aquí. [Drimys se dirige al capitán]” [9].

“Drimys Winteri manifestó entonces que su raza no conocía el odio, pero sí el honor. Un selk´nam no atacaba jamás al enemigo desarmado o en inferioridad de condiciones” [10].

“—¿Por qué no te fuiste a ser grande en tu tierra, en lugar de venir a matar tan lejos, debajo de esa orgullosa cruz llena de sangre?” [11].

“Se trataba de músicas y textos que escapaban al conocimiento, y aun, al análisis del más pertrechado de los hombres. Esto fue así, antes que nada, porque el conocimiento y el análisis ni siquiera sospechaban la posibilidad de aquellas canciones y, en consecuencia, la emoción o las experiencias que le dieron vida” [12].

A su vez, las descripciones de los ambientes populares, de “La pulpería” como antro de reunión de los hombres que acompañaban y colaboraban con el capitán Popper en su misión, son un claro ejemplo de aquella coherencia histórica:

“Aquellos tipos, cuando miraban, no lo hacían a los ojos del otro, ni a la boca: los ojos traspasaban al mirado escuchándolo hablar o guardar sus silencios, o también escrutando las coyunturas de los dedos en busca de la palabras, de una hilacha del tiempo ido, a veces tan difícil de recomponer, en medio de un callar cauto, ese callar alto en extroversión que se yergue de cuando en cuando entre dos o más hombres que se conocen bien. Y ¿por qué no?, arrojando una carta grasienta o esperando la nueva botella, se iban más allá, al fondo de la espalda del otro en pos de lo extraviado (por lo tanto, inencontrable). Parecía que el presente les resultaba invisible y sólo lo dejado atrás resplandecía con toda la dulzura de lo que ya no mata, de lo que ni siquiera puede herir, y era, en consecuencia, amistoso, inofensivo, y a la vez, grato” [13].

Lukács concibe la historia como “una evolución de la sociedad” [14] y, en ese sentido, destaca la naturaleza de los individuos como seres históricos, como productos de una serie de cambios influenciados por el plano político, social, económico, ideológico, etc. en el contexto de un proceso amplio y concatenado. La historia nos define, de tal manera que aquello que creemos ingenuamente producto del azar o del puro presente, se constituye como consecuencia del paso del tiempo y de la concurrencia de diversos acontecimientos. Somos lo que somos gracias a nuestra historia. El hombre toma consciencia de lo anterior durante el siglo XIX en el momento en que se comienza a masificar la experiencia del viajero, antes beneficio exclusivo de unos pocos. Este hecho es fundamental para la articulación de la novela histórica.

El corazón a contraluz bajo el prisma de Lukács evidencia una de las principales características de la novela histórica. El sentido de pertenencia nacional, la conformación y el reconocimiento de una idiosincrasia “se halla necesariamente ligada a una resurrección de la historia nacional, a los recuerdos del pasado, a la pasada magnificencia, a los momentos de vergüenza nacional, no importa que todo ello desemboque en ideologías progresistas o reaccionarias” [15]. Patricio Manns se ha remitido a la historia de un territorio compartido por dos naciones: Chile y Argentina y lo que ha conformado, en todo caso, es la idiosincrasia del hombre patagón, del nativo selk´nam, del indígena latinoamericano. Opone la nobleza del nativo austral a la tiranía, crueldad e indolencia del colonizador. Desde el punto de vista del análisis marxista, sería posible, a primera vista, identificar un discurso de naturaleza más bien reaccionaria, ya que pareciera que Manns vindicara los principios morales y éticos del nativo frente a la absoluta falta de apego a principios de cualquier naturaleza (más que los financieros) por parte del conquistador, defendiendo, simplemente, el estado natural de las cosas, sin embargo, de acuerdo con la lógica de Manns y según como él mismo lo ha planteado “Gran parte de mis libros toman partido contra la historia oficial” [16]. No se adhiere a un estado histórico, económico, político y social determinado, negando la revolución y el cambio, sino que más bien se opta por un relato que no ha sido desarrollado históricamente y que puede constituirse como la ya mencionada historia de los sin historia. Se trata del autor comprometido en términos benjaminianos. Podríamos homologarlo al escritor que opta en la lucha de clases por el proletariado [17] y que según Benjamin es aquel que, al perseguir la tendencia política correcta, incluye una tendencia literaria (implícita o explícita) que pasa a constituir la calidad de la obra escrita. Manns se revela contra la “patraña oficial” [18], hay una necesidad de reescribir la historia ya no desde la voz de los vencedores, es un intento por dejar de repetir el discurso establecido y por testimoniar desde el bando vencido. Básicamente se trata de aquello que Juan Armando Epple, respecto de la literatura de Manns, ha denominado “poética del palimpsesto”, es decir, “rehacer críticamente” [19] el discurso oficial con el objeto de acceder al hombre americano desprovisto de los atavíos con que lo han revestido las distintas culturas que lo han influenciado y dentro de los cuales se han confundido, desorientado, asfixiado, perdido.

De acuerdo con Lukács, “la relación del escritor con la historia no es nada especial o aislado, sino que constituye un importante elemento de su relación con la realidad total y, particularmente, con la sociedad” [20]. Para el teórico marxista el concepto de totalidad es esencial, ya que, el conocer la realidad en un sentido cabal dotaría al escritor de una perspectiva mínima necesaria para referirse a los hechos del hombre, su entorno y las relaciones que se establecen. La asociación entre lo particular y lo general dan cuenta de un arte progresista, que se basa en el conocimiento como crítica. En las estéticas marxistas la literatura se constituye como una visión de mundo y para Lukács, en su obra referida a la problemática del Realismo, el arte debe comprometerse con la realidad. El arte no guarda en sí mismo el mero objetivo de ser contemplado, sino que es, además, para ser usado, tiene una capacidad funcional. Se incorpora a la recepción la funcionalidad de la obra para el pensamiento crítico, es decir, el rol social es esencial para Lukács, se trata de mostrar, de enseñar, para formar consciencia. Según el autor no se puede obtener la verdad si no se adscribe a la linealidad, dado el carácter acumulativo en la constitución del hombre al cual hacíamos mención anteriormente [21] y en directa relación con la constitución de una correcta novela histórica.  La obra de Manns pareciera ajustarse cabalmente a los preceptos marxistas. Hay un arte comprometido en El corazón a contraluz, Manns no sólo expone con exactitud una serie de hechos que pueden ser corroborados desde el punto de vista de la realidad, sino que, ha participado y ha defendido una posición en la discusión del dominado y el dominador. Esto no sólo es visible en su obra narrativa, sino que queda patentado en la siguiente frase del propio escritor “Más respeto por nuestra responsabilidad de escritores en estado de militancia patria, compañeros” [22].

Otro elemento que rescatamos de La novela histórica de Lukács por manifestarse en la novela de Manns es la capacidad de movilizar la obra a partir de la pugna entre dos grupos.  Lukács lo expresa de la siguiente manera “[…] un proceso cuya fuerza motriz y base material es la contradicción viva de las potencias históricas en pugna, la oposición de las clases y de las naciones” [23]. El corazón a contraluz guarda en sí misma una ideología que podríamos entender a partir de la pertenencia de clase del autor. Podemos reconocer en la obra de Manns una unidad dialéctica. La totalidad a la cual hicimos mención se constituye como una verdad garantizada por el aparato teórico del marxismo. El sangriento enfrentamiento que se lleva a cabo entre el capitán Popper y sus hombres y el pueblo selk´nam representan, en alguna medida, la lógica de movilidad histórica, social, política y económica que se establece al alero del marxismo: un pueblo que se rebela ante los abusos, la explotación y la alevosía con que son sometidos por el extranjero [24]. Por supuesto esta rebelión se constituye como una broma para el colonizador ya que es totalmente insuficiente a la hora de establecer la lucha armada: los instrumentos de defensa indígena son absolutamente arcaicos y no representan peligro ninguno para el conquistador. Se trata de una revolución ahogada en el mismo intento del indígena por defenderse.

Hay un elemento en La novela histórica de Lukács que resulta especialmente conmovedor, dado que es perfectamente posible estar realizando una lectura de Manns, en lo que en realidad se constituye como una referencia al notable Walter Scott. Según Lukács “Lo que Engels muestra en forma científica –cómo la civilización lleva a cabo cosas que están más allá del alcance de la sociedad gentil –, Scott lo plasma poéticamente. Elabora especialmente el contraste que Engels recalca con relación a lo humano al analizar este necesario fracaso de la sociedad gentil frente a la civilización” [25].

Manns muestra a través de la utilización de bellas imágenes, de una poética hermosa, cómo el destino del pueblo selk´nam era inevitable. Construye una vía por la cual transitamos sus lectores y a través de ella observamos la caída de unos y la ratificación de otros en la Patagonia. La geografía cambia cuando nos adentramos en la vida de algunos personajes ligados al entorno cercano del ingeniero Popper, entonces es que comprendemos que el destino del nativo y de la propia Patagonia requiere de ciertas referencias externas para poder comprenderla en su proyección. Viajamos del extremo sur del mundo a la ya consolidada Europa y, a su vez, Manns nos relata cómo algunas colonias europeas, como la alemana, ya se habían asentado en tierras chilenas (Valdivia) a través de la figura de Marién Andwanter Haverbeck, ligada sentimental, o al menos, pasionalmente a Max Popper, hermano del protagonista. El destino del hombre patagón estaba escrito, es el destino del hombre latinoamericano sin las acciones de resistencia necesarias para, como dijo Salvador Allende en su agónico, aunque imperecedero discurso del 11 de Septiembre de 1973, elegir la vía por donde transitará el hombre libre.

Un nuevo elemento de la teoría lukácsiana es perfectamente identificable en la novela de Patricio Manns; según el teórico, “Así, pues, de lo que se trata la novela histórica es de demostrar con medios poéticos la existencia, el “ser así” de las circunstancias históricas y sus personajes” {26]. Retomamos el concepto de totalidad desarrollado por Lukács: para llegar y comprender el accionar de los personajes en relación con las circunstancias y el roce que se produce entre unos individuos y otros, debemos poseer una consciencia histórica que nos permita el acceso a un mundo sin contradicciones. Sin embargo, esto podría ser garantizado por la labor del historiador, es decir, la de llevar a cabo un relato meramente informativo. El rol del escritor se distingue de la función del historiador, según Lukács, en que el primero debe conseguir un relato honesto a través de procedimientos escriturarios que él ha denominado “poéticos”. Manns dirá “Escribir es también informar con belleza” [27]. Evidentemente ambos autores a pesar de la diferencia de los años y la distancia están aludiendo al mismo concepto. Son los procedimientos retóricos, la incorporación de imágenes y metáforas, el famoso “extrañamiento” literario del formalismo ruso los que otorgarían carácter de novela a la obra de Manns [28].

La belleza del lenguaje de El corazón a contraluz es indiscutible, se trata de una obra maestra no sólo por la naturaleza esférica, perfecta de su construcción histórica y ficcional a la vez, sino también por la capacidad poética con que ciertos (la gran mayoría de los) pasajes son articulados. La novela presenta, precisamente, aquello que, según Eco, asegura el éxito estético de una obra: “Fenómenos de este género [lo poético] constituyen la “fortuna” de una obra de arte a lo largo de los siglos” [29]. La capacidad de sublimación del lenguaje corriente es, sin duda, uno de los grandes atributos de Patricio Manns.

En el episodio en que Drimys conduce al ingeniero a la “Fata Morgana”, Manns tiene la delicadeza de diferenciar el lenguaje con que él mismo, como escritor, articula una descripción del lugar y los procedimientos con que el propio capitán Popper describe aquella maravilla geográfica:

“No podía arrancar los ojos de esta “summa” de magia portentosa, de aquella superficie costera misteriosa, cargada de tales prodigios, que en verdad representaba el pórtico de la potencia y de la magia, es decir, un estilo de la arena, un estilo de la luz y un estilo del mar: esto es, un estilo Winteri” [30].

“Desde el río San Martín hasta el extremo norte de la bahía se extiende, en una distancia de cuatro leguas, una playa arcillosa que tiene un ancho de más de tres millas. Lo curioso de esta playa es que se halla enteramente seca, presentando, por su perfecta nivelación, el aspecto de una inmensa playa asfaltada. Al atravesarla por primera vez, me sorprendió un grandioso espectáculo. Me hallaba, al parecer, en el centro de una planicie circular […] Adelantaba siguiendo la línea de cinco grados señalada por la aguja magnética, pero no obstante haber avanzado millas, me parecía siempre estar fijo en el centro de la planicie” [31].

El lenguaje del capitán se acerca al propio de un historiador que da cuenta de los hechos apegándose lo más posible a parámetros de naturaleza más bien objetiva, esto se debe al carácter altamente positivista de la formación del personaje y del entorno al que circunscribe. Esto, además y claramente, vuelve sobre el concepto de lo “específico histórico” ya señalado.

Existe en la obra de Manns una ideología que está comprometida socialmente. Su cariz histórico está perfectamente abordado, como pudimos constatar, sobre todo, contrastando algunos ejes que devienen esenciales en el análisis lukácsiano. Su interés manifiesto por constituirse en testimonio y su capacidad, no sólo de ficcionalizar aquello que forma parte de los hechos que corresponden a la “Infra-historia, una historia menor” [32], sino también de sublimar en clave literaria un relato histórico, hacen de esta novela de Manss, una obra realmente deslumbrante.

Nos quedamos, entonces, para finalizar con las palabras del propio autor:

“Ahora, en un plano más restringido, añado que un considerable trabajo indagatorio me empujó a componer esta  forma de novelas mixtas, en que la ficción y la historia armonizan y se desarrollan en un mismo movimiento a partir de hechos que son o serán un día inevitablemente históricos” [33].

Patricio Manns

 

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Bibliografía

- Benjamin, Walter; El autor como productor, sitio web “Derrida en Castellano”, URL
http://www.jacquesderrida.com.ar/restos/benjamin_autor.htm

- Eco, Umberto, Apocalípticos e integrados, Tusquets Editores, Buenos Aires, 2008.

- Epple, Juan Armando; La escritura como palimpsesto, sitio web “Patricio Manns al Premio Nacional de Literatura 2008”, URL
http://patricio-manns.blogspot.com.ar/2008/07/la-escritura-como-palimpsesto-dr-juan.html

- Jakobson, Roman; Ensayos de Lingüística General, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, 1985.

- Lukács, Georg; La novela histórica, Ediciones Era, México, 1966.

- ------------------, Problemas del Realismo, FCE, Buenos Aires, 1966.

- ------------------, Ensayos sobre el Realismo, Siglo XX, Buenos Aires, 1965.

- Manns, Patricio; El corazón a contraluz, Emecé Editores, Buenos Aires, 1998.

Manns, Patricio; Pensamiento mannsiánico,sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, URL
http://www.manns.cl/web/

 

 

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Notas

[1] Manns, Patricio; Extracto de “La invención del pasado. La novela histórica en el marco de la posmodernidad” en Acerca de la historia oficial, Karl Kohut editor, Frankfurt-Madrid, 1997, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 12 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=53&Itemid=37

[2] Lukács, Georg; La novela histórica, p. 15, Ediciones Era, México, 1966. De acuerdo con el autor, la novela histórica real (en contraposición con los intentos fallidos de novela histórica) se caracteriza por “derivar de la singularidad histórica de su época la excepcionalidad en la actuación de cada personaje”.

[3] Manns, Patricio; El corazón a contraluz, p. 24, Emecé Editores, Buenos Aires, 1998.

[4] Ibíd., p. 37.

[5] Ibíd., p. 41.

[6] Ibíd., p. 63.

[7] Ibíd., p. 255. La voz de Popper “—Parecíamos un grupo de mendigos dando gracias por un alimento que nadie nos había regalado, que el padre se había ganado solo vendiendo su chatarra cabalística, sus toras polvorientas, sus viejos y nuevos testamentos”.

[8] Ibíd., p. 37.

[9] Ibíd., p. 40.

[10] Ibíd., p. 46.

[11] Ibíd., p. 81.

[12] Ibíd., p. 152.

[13] Ibíd., pp. 28-29.

[14] Lukács, Georg; La novela histórica, p. 24, Ediciones Era, México, 1966.

[15] Ibíd., p. 23.

[16] Manns, Patricio; Extracto de “La invención del pasado. La novela histórica en el marco de la posmodernidad” en Acerca de la historia oficial, Karl Kohut editor, Frankfurt-Madrid, 1997, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 14 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=53&Itemid=37

[17] Benjamin, Walter; El autor como productor, sitio web “Derrida en Castellano”, consultado el 19 de abril de 2012. URL:
http://www.jacquesderrida.com.ar/restos/benjamin_autor.htm
De acuerdo con el autor, “Un tipo progresista de escritor reconoce la alternativa. Su decisión ocurre sobre la base de la lucha de clases, al ponerse del lado del proletariado. Se ha acabado entonces su autonomía. Orienta su actividad según lo que sea útil para el proletariado en la lucha de clases”.

[18] Manns, Patricio; Extracto de “La invención del pasado. La novela histórica en el marco de la posmodernidad” en Acerca de la historia oficial, Karl Kohut editor, Frankfurt-Madrid, 1997, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 14 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=53&Itemid=37

[19] Epple, Juan Armando; La escritura como palimpsesto, sitio web “Patricio Manns al Premio Nacional de Literatura 2008”, consultado el 30 de abril de 2012. URL:
http://patricio-manns.blogspot.com.ar/2008/07/la-escritura-como-palimpsesto-dr-juan.html

[20] Lukács, Georg; La novela histórica, p. 204, Ediciones Era, México, 1966.

[21] Ibíd., p. 58. De acuerdo con Lukács “Pero con respecto al arte histórico verdaderamente grande, esta relación no consiste en insinuaciones sobre algún acontecimiento coetáneo. […], sino en la revivificación del pasado convirtiéndolo en prehistoria del presente, en la revivificación poética de las fuerzas históricas, sociales y humanas que en el transcurso de un largo desarrollo conformaron nuestra vida como en efecto es, como la vivimos nosotros ahora”.

[22] Manns, Patricio; Escritura y destierro, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 14 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=59

[23] Lukács, Georg; La novela histórica, p. 58, Ediciones Era, México, 1966.

[24] Ibíd., p. 37. Según el autor “Walter Scott expone en sus novelas grandes crisis de la vida histórica. A ellos corresponde que por doquier se enfrenten poderes sociales hostiles que quieren destruirse los unos a los otros”.

[25] Ibíd., p. 63.

[26] Ibíd., p. 46.

[27] Manns, Patricio; Escritura y destierro, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 14 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=59

[28] Con el fin de sustentar muy sucintamente lo planteado, señalaremos las definiciones de “lo poético” y “obra de arte” según Jakobson y Eco. El primero en “Lingüística y Poética” en Ensayos de Lingüística General, p. 382, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, 1985, va a plantear lo siguiente: “La similaridad sobrepuesta a la contigüidad confiere a la poesía su esencia enteramente simbólica, múltiple, polisemántica, bellamente sugerida por la frase de Goethe “Alles Vergängliche ist nur ein Gleichnis”. (“Todo lo que transcurre no es más que un símil”.) En poesía, en la que la similaridad se sobrepone a la contigüidad, cualquier metonimia es ligeramente metafórica y toda metáfora tiene una tonalidad metonímica.
La ambigüedad es carácter intrínseco, inalienable, de todo mensaje centrado en sí mismo; en una palabra, un rasgo corolario de la poesía”.
Para Eco, en “La estructura del mal gusto” en Apocalípticos e integrados, p. 110, Tusquets Editores, Buenos Aires, 2008, “La obra de arte se nos propone como un mensaje, cuya decodificación implica una aventura, precisamente porque nos impresiona a través de un modo de organizar los signos que el código habitual o había previsto”.

[29] Eco, Umberto, “Estructura del mal gusto” en Apocalípticos e integrados, p. 116, Tusquets Editores, Buenos Aires, 2008.

[30] Manns, Patricio; El corazón a contraluz, p. 89, Emecé Editores, Buenos Aires, 1998.

[31] Ibíd., pp. 86-87.

[32] Manns, Patricio; Extracto de “La invención del pasado. La novela histórica en el marco de la posmodernidad” en Acerca de la historia oficial, Karl Kohut editor, Frankfurt-Madrid, 1997, sitio web “Patricio Manns un escritor a contraluz”, consultado el 12 de abril de 2012. URL:
http://manns.cl/web/index.php?option=com_content&task=view&id=53&Itemid=37

[33] Ibíd.



 

 

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