Proyecto Patrimonio - 2016 | index | Raúl Zurita | Autores |

 

 

 

 

 

 






Raúl Zurita. Inéditos

Publicado en Revista Atenea (Concepción) N° 502- II Sem. 2010: 195-205




.. .. .. .. ..

 

SU ROTA NOCHE

Él ya estaba por correrse y yo me monté encima 
y de golpe el resplandor rojo de la aurora 
entrando por la ventana me inundó los ojos 
cegándome y entonces yo le dije espérame y nos 
corremos juntos y él deteniéndose me preguntó y 
si te hago ahora un hijo ¿qué sería? y yo le dije 
por favor no pares ahora y él me respondió es 
que me lo pregunto y yo le dije puedes correrte si 
quieres y él alcanzó todavía a preguntarme una 
vez más y después se vino muy rápido y 
entonces yo le dije no me importa que esta vez 
te hayas corrido solo y él saliéndose murmuró sería 
mi sobrino y yo le repliqué fue sólo un sueño y él 
me respondió siempre sueño lo mismo y yo le 
repuse no te hagas mala sangre y él me preguntó 
qué harías y yo le dije mejor sales y te fumas un 
cigarro y él sentándose en la cama me dijo sabes 
bien hermana que ya no fumo. 
Queridos parientes, querida y lejana humanidad: 
la cara de mi hermano se borraba en el contraluz. 
Más allá, mucho más allá, la luz de otros soles 
despuntaba sobre las estepas de planetas 
desconocidos y seguramente algo de su palidez 
alcanzaba también a teñir este remoto amanecer, 
la pieza donde dos niños dormían, el detalle de un 
sueño de amor flotando en la inmensa noche rota.

 

 

SU ROTA AURORA

Freno. Adelante la gigantesca aurora se alza sobre 
las ruinas de una ciudad completamente arrasada, 
Dresde, y en el fondo se ven las rompientes. Me 
extraña ver el mar desde esta carretera porque sé 
que está a cientos de kilómetros, pero hace días es 
siempre lo mismo; un amanecer, una ciudad 
bombardeada y más allá las rompientes. Unos días 
atrás el History Channel pasó un documental de los 
bombardeos y me imagino que por eso estoy 
soñando con Dresde. Las bombas cayendo 
asemejaban barras de rouge. Ahora el púrpura del 
amanecer avanza contra el azul de la noche y el 
estallido de los infinitos colores contrasta con el 
blanco y negro de los edificios triturados. Es 
entonces cuando escucho su voz diciéndome que 
no lo busque más entre esos escombros. Raúl, le 
digo, ¿por qué me pides que no te busque? ¿por 
qué me pides que no te sueñe? Pero sé que nunca 
me responderá. Grito. Alcanzo aún a sentir el 
murmullo de millones de hombres bajándose de 
sus automóviles y luego las manos que me toman 
remeciéndome. Entiendo entonces por qué se 
veían las rompientes y al instante lo olvido. Me 
despierto. Al otro lado del mar, como si algo muy 
hondo se hubiera roto, la carretera se alargaba 
perdiéndose bajo el rojo destrozado de la aurora.

 

 

SU ROTO AMANECER

Alzo los ojos desde la playa y el perfil amoratado 
de los cerros se me abalanza en la creciente luz del 
amanecer. Como si viniesen de muy lejos recuerdo 
fragmentos de la noche anterior (Valparaíso, una 
borrachera de estudiantes y luego una pelea, unas 
carreras frenéticas y de golpe, estallando en la 
oscuridad, el sonido estridente del mar, inmediato, 
definitivo, agudo como un chillido). Me sacudo la 
arena y empiezo a caminar desde esa vida. La playa 
se hunde en el pavimento del andén y siento el 
suave tironeo de la mano de mamá mientras el tren 
entra. Minutos atrás, su kimono había destellado al 
salir del enjambre de pequeñas casas de madera y 
al frente, la cúpula de concreto sobre la torre del 
edificio de exposiciones se abría como un enorme 
hongo. Un poco más abajo las dos plataformas del 
puente Aioi se cortan formando una T que une 
orillas del río y la península que se dibuja al medio. 
Cruzamos el puente y llegamos a la estación. Ha 
aclarado. Mi padre baja del vagón y su silueta 
acercándose por el andén me inspira reverencia y 
temor. Pequeña Yazuhiko, me dice saludándome, y 
yo inclino la cabeza bajando los ojos. El pavimento 
del andén se desintegra bajo el fulgor de infinitos 
soles y atrás emerge la playa. Un compañero me 
está gritando que lo espere. La mañana se rompe. 
Hiroshima ha desaparecido de la faz de la tierra.

 

 

FLOTAS AL AMANECER / OP 11

Escribas

Todo el Pacífico subía remontando el horizonte y los 
escribas maldecían

Mostrando las infinitas líneas de sus rompientes cubrir 
por completo el cielo blancas mientras los escribas 
rasgaban vestiduras apuntándome

Está dicho que los mares permanecerán abrazados con 
la tierra lo oíste bien mierda me gritaban y yo como 
quien oye llover amigos Esto sucedió en el año 2000 
de Nuestra Era

Pero lo más duro pasó en un país chileno: los escribas 
habían heredado la tierra y las cárceles rebalsaban de 
tipos que hicieron volar el mar sobre las cumbres de 
los Andes Entonces le dije: Presidente ¿hasta cuándo 
permitirás que tu pueblo sufra? Aún era de mañana 
y el lanzazo en el costado me sorprendió Adelante 
las rompientes destellaban espumeando en las alturas

 

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 11

Charlton Heston

Como divisiones marchando una tras otra surcaban el cielo las rompientes

Rayándolo entero con las albas líneas de sus espumas
mientras de abajo las miraban filmándolas incesantes 
mostrando el mar rojo de las alturas

Barriendo las inmensas radas de la mañana las costas 
donde miles y miles de torturados iban como extras 
desmembrados irredentos esperando que Charlton 
Heston abriera el mar

Les filmaré los 10 mandamientos y allí verán el soplo 
abriendo el mar les grita Dios a los extras chilenos 
dándoles el papel de acantilados de los Andes Pero 
que no es el facho de Heston preguntan los torturados 
viendo abrirse las suspendidas rompientes y sobre 
ellas los ojos de agua de Dios inmensos desnudos 
vacíos espejeando las ciudades de agua del nuevo día

 

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 12

Estadio Nacional

Empapado chorreante de agua el Estadio Nacional iba 
emergiendo en la resaca

Con la voz de Los Prisioneros cantando Por qué no se van 
del país y chicos amarrados en los camarines con las 
manos en la nuca coreando de lejos esas canciones

Mientras el amanecer se alzaba mostrando las graderías y 
en el fondo la cancha de fútbol entera cubierta de mar y 
era como un cielo de púas las olas blancas cubriendo de 
espumas los roqueríos

Cuando arrojados desde los estadios chilenos alcanzamos 
a ver los roqueríos y luego el vacío infinito del mar Es 
que los chicos nunca regresaron: tocan Los Prisioneros 
y es el dios que no regresa el dios que no viene el dios 
que no vuelve soplándonos como sopla el alba muerta 
como sopla el amor muerto como sopla la mañana 
muerta frente a los despojos todavía azules de la noche

 

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 13

World War II

Nubladas como largos borrones en el cielo se abrían 
las escombradas playas chilenas

Frente a las escuadras de la loca WW II con infinidades 
de jeringas tiradas en el suelo empapado y condones y 
guitarras rotas en los fregaderos

Y más atrás los estadios con prisioneros con las manos 
en la nuca tirados en las gradas y caras a pedazos como 
destripada flores rojas de bruces perdiéndose entre las 
rompientes

Mi amiga le preguntó entonces a uno de la WW II por 
las bajas y él agarrándole el trasero le dijo "nada como 
bajarte a ti" y ella "no me has respondido cabrón" y él 
"yo no estuve allí" y ella "¿cómo?" y él "yo soy una 
baja chilena" Atravesando el cielo las nubladas playas 
se tendían sobre Chile mientras más acá miles de figuras 
de humo se pinchaban y pulsaban canciones regresando

 

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 14

Llamadme Ismael

Oí entonces a los témpanos que me preguntaban cómo 
te llamas y yo les dije llamadme Ismael

Y estaban las flotas del Pacífico sur y otros paquebotes 
recordando viejos tiempos y yo les repetí mi nombre y 
saqué los dados

Después la conversación tomó otros rumbos todavía 
no aclaraba y los témpanos flotaban en la noche como 
ballenas blancas

Y fue una rara conversación le dije a Jehová al final de 
mi reporte y Él me repuso "estarías como cuba" y yo 
"no había tomado" y Él "cómo te llamas" y luego gritó 
"arderán los glaciares y se incendiarán los témpanos si 
mi pueblo se olvida de mí" Sobre el cielo infinitos 
témpanos en llamas izaban el nuevo amanecer Puede 
llamarme Ismael si quiere le respondí despidiéndome

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 15

................................................................................................. A Oriana 
................................................................................................ y la bandera de Norteamérica

 

Y estaba el paño con las 50 estrellas caídas y atrás el sol 
rojo del amanecer

Iluminando las derruidas unidades de la flota americana 
ahora arrumbadas a un lado de la carretera y turistas del 
2000 mirándolas

Señalando los enormes boquerones que infinidades de 
siglos antes esa misma flota le había abierto al cielo 
bombardeándolo para luego girar sobre los escombros 
de los Andes

Cuando los forados del cielo mostraron la costa chilena 
sobre las montañas y después el casco del portaviones 
insignia tirado en la carretera Pero es que siempre nos 
fue un país hostil el cielo: les decía el almirante a los 
escribas chilenos mirando la escuadra desaparecer tras 
las nevadas olas remota lejana como las franjas de 
una deshilachada bandera hundiéndose entre sus estrellas

 

FLOTAS AL AMANECER/ OP 16

Corroídas carcasas

Entonces se vieron las flotas norteamericana y japonesa 
torpedeadas emergiendo entre las nubes

Regresando juntas de las últimas batallas del Pacífico 
con las insignias del sol naciente y estrellas USA aún 
grabadas en las corroídas carcasas

Con muchachos con pecas y nipones congelados en las 
cubiertas y adelante los largos murallones de la costa 
Chile 1973 totalmente cubiertas con fotos de Pinochet 
inmensas colgando frente al mar

¿Pero quién mierda es? Se preguntan ahora portaviones 
y ángeles pasando frente a esos gigantescos retratos y 
es sólo un largo sueño donde sabes 1: que te mataron 
2: que te levantas 3: que acabas de mirar las últimas 
flotas estriadas de nubes y de cielo cruzarse frente a la 
mazmorra chilena brumosas nevadas ilusorias 
hundiéndose tras las infinitas rompientes del amanecer

...................... Del poema "Flotas al amanecer" , inédito.



 


 

Proyecto Patrimonio— Año 2016
A Página Principal
| A Archivo Raúl Zurita | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
Raúl Zurita. Inéditos
Publicado en Revista Atenea (Concepción) N° 502- II Sem. 2010: 195-205