Proyecto Patrimonio - 2023 | index |
Alfonso Calderón | Teresa Calderón | Autores |









Teresa Calderón:
"La Serena fue el espacio donde mi padre empezó a construir su vida y dar curso a sus inquietudes"

Por Mario Rodríguez Órdenes


.. .. .. .. ..

Largamente esperadas, "El miedo de olvidar / Memorias" (Catalonia, 2022) de Alfonso Calderón (1930-2009) muestra la personalidad multifacética del poeta, novelista, ensayista y crítico, del representante de la generación de los 50' y Premio Nacional de Literatura 1988. Es también el registro de la época que le tocó vivir. Alfonso no alcanzó a terminarlas cuando se dio cuenta que se acercaba el adiós.

Teresita, ¿qué ha significado este encuentro con su padre?
—Mi padre nunca ha dejado de estar. Me habla en los recuerdos, se materializa en sus libros y finalmente, pude dar forma definitiva a las Memorias que me encargó unos meses antes de partir.

¿Cómo la ayudó a comprender el ejercicio del sentido de la vida?
—El sentido de la vida y su forma de manifestarlo lo viví mientras iba creciendo. Me daba cuenta de aquello que lo hacía feliz, de sus tormentos, de lo que creía y descreía. Pero sobre todo de la complejidad de sus emociones.

¿Qué material revisó?
—Releí todos sus libros. También revisé material inédito que me entregó en una carpeta amarilla con la instrucción de que yo escribiera su historia partiendo con los antepasados inmigrantes sicilianos. Un año tras su muerte, recién tuve el valor de encontrarme con él en su carpeta de material inédito.

¿Qué llevó a Alfonso Calderón a radicarse en La Serena?
—Cuando terminó el Pedagógico, debía, como todos los profesionales, hacer una pasantía por la provincia. Mi padre eligió La Serena porque solo conocía el sur de su infancia y después, Santiago donde llegó a estudiar Pedagogía en Castellano. La Serena le parecía perfecto por el clima, la belleza de la ciudad y la cercanía de la cuna de Gabriela Mistral.

¿Cómo era su padre en lo cotidiano?
—Luminoso, dulce, divertido, espontáneo, de una sola línea. Era muy cariñoso y preocupado por nosotras desde nuestra infancia hasta sus últimos días. Siempre alerta, preguntando cómo estábamos. Nos quería y nos necesitaba cerca.

Estamos hablando de la Serena de los años 50' y 60' cuando su padre, como torbellino, llega como profesor de Castellano al entonces Liceo de Hombres.
—Así es. Y allí empezó a trabajar en todos los colegios y Liceos, tenía una columna en el diario El Dia, un programa en la radio. Se enamoró de mi madre, se casaron y allí entramos nosotras. Su dulzura era infinita y nos compraba libros, nos hablaba de cuando él era chico, y de los abuelos. Le gustaba que apreciáramos la música y siempre nos avaló en todo lo que quisimos.

Sus alumnos, lo recuerdan con admiración. ¿Qué despertaba en ellos?
—Según me han contado quienes fueron sus alumnos, que él era un profesor diferente, que producía encantamiento, que enseñaba a soñar y a vibrar con las artes. Todos lo querían.

¿Qué parte de su obra la escribió en La Serena?
—Aparte de sus primeros libros de poemas, iba escribiendo el Diario Cayó una estrella donde registraba los sucesos cotidianos, sus reflexiones, sus lecturas, los encuentros con sus amigos escritores... y sus dolores existenciales.

¿De alguna manera nunca se fue de La Serena?
—Jamás. La Serena fue el espacio donde mi padre empezó a construir su vida y dar curso a sus inquietudes. Allí se casó, trabajó en todo lo que quería y necesitaba, continuó armando su gigantesca biblioteca. Y amaba El Molle, Vicuña, el Valle.

¿Cuál fue su colaboración en El Dia?
—Escribía columnas y comentarios. Además sus tres primeros libros de poemas fueron publicados en la imprenta del El Dia. Fue su espacio donde empezó a ejercer el periodismo y fue desde donde comenzó la difusión cultural. Él era un gran agitador cultural.


Encuentro con Gabriela

Alfonso fue un impulsor de la vida cultural de la ciudad. ¿Qué responsabilidades tuvo cuando Gabriela viajó a la zona por última vez?
—En esa oportunidad le pidieron que fuera a recibir a Gabriela Mistral al aeropuerto y la trasladara al hotel y además la acompañara en lo que ella decidiera hacer. En el camino había niños/as con delantal agitando pañuelos. De pronto pasaron por la escuela donde la habían maltratado y la esperaban para un homenaje. Ella se puso muy triste y le tomó la mano a mi papá y le dijo: "Niño, dile al chofer que no se detenga, que siga...

También fue muy cercano con Jorge Peña Hen, el genial músico, fusilado en 1973.
—Además de ser grandes amigos, trabajaban juntos en los retablos navideños que se hacían en el estadio La Portada todos los años.

¿Por qué decide dejar la ciudad?
—Mi mamá se enfermó severamente de asma y los médicos aconsejaron trasladarla a un lugar de clima cálido, lejos de la humedad. Papá propuso Vicuña. Mamá decidió Santiago y simplemente partió con nosotras tres en un Andes Mar Bus. Llegamos a la casa de unos tíos. Y mi papá siguió allá hasta terminar el año, pero viajaba todos los viernes y se devolvía el domingo por la noche para estar el lunes temprano haciendo clases.

En 1964 cuando Alfonso deja la ciudad, la califica como "amarga por fuera, pero dulce por dentro". ¿Qué habrá querido decir?
—Exactamente eso; amarga por fuera., pero dulce por dentro.

Alfonso creó una mágica realidad con las palabras... ¿Como era su forma de trabajo?
—Excesivamente disciplinado. No paraba de hacer clases, escribir, tenía horarios para escribir desde muy temprano, a veces a las 3 de la mañana se desvelaba y se ponía a escribir. Yo lo vi muchas veces desde mi comedor donde yo tenía mi computadora porque también me desvelaba a veces y me ponía a escribir.
Al día siguiente me llamaba por teléfono y me preguntaba que estaba haciendo a esa hora despierta. Lo mismo que usted estaba haciendo a esa misma hora, le respondía y nos reíamos y hablábamos de lo que estábamos escribiendo.

¿Le temía a la muerte?
—No lo tengo muy claro. Pero sufría cuando iban muriendo sus parientes, sus grandes amigos. Traía desde la infancia el dolor por ver morir a sus abuelos y especialmente a su hermanita, la pequeña Alicia.

¿Cómo fueron sus últimos años?
—Escritura desesperada. El tiempo se le iba entre las manos, no soportaba perder ni un solo minuto. Su felicidad por trabajar en la Biblioteca Nacional, que abandonó poco tiempo antes de morir. Sus últimos años fueron la obsesión por el tiempo. No quería dejar libros inéditos o a medio terminar. Quedaron tres, pero no sabemos que ocurrió con ellos.



 



El miedo de olvidar
 es un libro diferente, porque no fue escrito para ser un libro. Gracias a una acuciosa y lúcida edición, se logró dar coherencia al testimonio literario de uno de los grandes intelectuales del siglo XX chileno. Alfonso Calderón fue sin duda un erudito en su más profunda expresión. Desde los márgenes geográficos del territorio nacional, reflexionó sobre las preguntas universales que atormentan a todo ser humano de consciencia abierta y corazón sensible. La evolución de su pensamiento, desde temprana edad hasta sus últimos días, son testimonio de agonía y esperanza que la experiencia humana ofrece a quien decide entregarse sin tregua a ella. Alfonso Calderón fue un hombre que observó, reflexionó y registró su paso por la vida con honestidad y sencillez. Una lectura recomendada para quienes nos sentimos llamados a vivir nuestro tiempo con similar pasión y compromiso a la verdad, la justicia y la belleza. 

Daniel Cano. PhD en Historia. Universidad de Georgetown, Washington DC.

 

 


 

 



 

 

Proyecto Patrimonio Año 2023
A Página Principal
| A Archivo Alfonso Calderón | A Archivo Teresa Calderón | A Archivo de Autores |

www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
Teresa Calderón:
"La Serena fue el espacio donde mi padre empezó a construir su vida y dar curso a sus inquietudes".
“El miedo de olvidar”, memorias de Alfonso Calderón.
[Catalonia, 2022]
Por Mario Rodríguez Órdenes