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POEMAS PARA MICHAEL JORDAN DE FRANCISCO IDE WOLLETER:
EL BASKETT, EL DESEO Y LA MUERTE.

Por Thomas Harris


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Sólo juega. Diviértete. Disfruta el juego.
Michael Jordan


Un yakuza perdido en una ciudad latinoamericana, innominado, que sobrevive con un ciber de mala muerte y un sucucho de sushi, un tipo extranjero que lo ha perdido todo (su casta, el amor) y un jugador famoso de basquett que en 27 notables fragmentos, a través de un monólogo quebrado y sentencioso –como a veces nos habla el imaginario yakuza oriental, aunque su tono es más cercano al realismo sucio, o a ese realismo onírico y perverso del cine oriental contemporáneo- son los dos dramatis personae que nos hablan en los dos primeros libros de Francisco Ide Wolleter, publicados este año (a corta distancia uno del otro, noviembre y diciembre, respectivamente) con muy buena recepción el primero y con un importante premio (el Roberto Bolaño) el segundo, Poemas para Michael Jordan, del cual referiremos en esta ocasión. El procedimiento de la dramatis persoae que monologa y nos narra sus avatares o simplemente su estar en sí, o estar en el Mundo, como en el caso de la voz Michael Jordan, se repite en ambos libros, y aunque el primero es fundamentalmente narrativo y más a ras de piso, y sorprende con instancias de desdoblamientos y encuentros con el otro –el propio Ide- hacia el final del poemario-, hay un mismo infratexto que recorre ambos poemarios: sujetos  extraños, extraviados, perdidos, que apenas tienen ser por la voz, y cuya voz los instala como “personajes” aparentemente muy distantes a nuestra cultura y, por lo tanto, ellos mismos enajenados y transplantados de unos locus dislocados que sólo nos llegan por las películas –en el caso de Yakuza, sobre todo, a los que nos gustan las cintas orientales, ya sea de Takashi Miike o Kitano, John Woo o Bruce Lee- y los mass media, ya que Michael Jordan es, curiosamente o por lo menos para mí, más distante como personaje, como voz, como una pura huella acústica, más fantasmal que el oriental yakuza. Claro, estos 27 fragmentos donde nos habla como de una ultratumba mediática o un limbo que surgiera de la TV por cable, de los más remotos canales, los deportivos que no son especialistas en fútbol, es extrañísima, fantasmal como decía, como una voz en off fragmentaria y entrecortada que nos habla desde la muerte, o desde un final presentido desde los primeros fragmentos, desde la derrota a fin de cuentas, de un personaje de biopic que nos narra sentenciosamente, a través de aforismos o haikús –ambos personajes tienen una parsimonia muy oriental, pero a la vez un peso muy occidental- el desgarro existencial desde sus propias prácticas vitales: el mafioso japonés y el basquetbolista afroamericano  que como decía, ya parecen estar situados más allá del bien y del mal, en un estado cercano a la ataraxia o al tao –sobre todo en el caso de la voz de Jordan- cuya accidentada existencia pasó de la metafísica aérea a la degradación terrenal. Michael Jeffrey Jordan, hijo de Brooklyn y que jugó para los Bull’s de la NBA en la posición de escolta, lo apodaban His Airness y Air Jordan, datos nada ociosos dado que Francisco Ide los va incorporando en su monólogo fragmentario, como datos que van configurando una biografía aérea  –el basquetbolista es un jugador del aire, que por más que supere el metro 91 se debe elevar aún más de su físico, para lograr todo lo que Jordan logró, pero sobre todo con, como nos va “relatando” en los fragmentos el hablante – o pensante, ya que estos textos de Ide tienen más bien la delicadeza del pensamiento liberado que el lastre del habla proferida con la mente o la ensoñación: aunque los fragmentos del monólogo de Jordan siguen, ya lo decíamos, como un biopic trisado y textual, la vida y carrera de Jugador –Francisco Ide tiene el cuidado de no saturar su texto de referentes pop, como las zapatillas Nike, la Coca Cola, el Gatorade, los  Mac Donal’s o el filme donde junto a Bugs Bunny salva al Mundo de los aliens en un partido de Baskett--  son un pre-texto originalísimo para ponernos frente los desgarros posmodernos y también los permanentes de la poesía: el amor, la muerte, la caída, los fantasmas, las obsesiones, el erotismo, el sueño y las pesadillas, la ciudad, la locura, la misma poesía, el cuerpo, las máculas del devenir, y también, ahora, claro, la sociedad del espectáculo, el American Way of Life –y su versión sudaca- en su estrepitoso o, en este caso, más bien lento decaer: lo que deviene finalmente en la borradura del sujeto heroico construido por los media y la industria del espectáculo, el His Airness o Air Jordan o Air Self Man que sin malla protectora, sabemos que va a terminar mordiendo el polvo, derrotado como el albatros de Baudelaire o derretidas las alas por el sol como el Ícaro de Bruehel, el Viejo, cuya caída finalmente pasa a ser una lateralidad en la composición pictórica. Y todo esto trazado en una textualidad, como ya lo había propuesto, tamizada por un cierto aire oriental, epigramático, sutil, diáfano y en momentos –varios- contenedor de una tremenda fuerza poética, de sorprendentes metáforas y enunciados de la más –si se me permite el hipérbole extemporáneo- alta y sorprendente poesía. Desde la que nos atisba el fantasma irrecusable que sabemos.

 

BONUS TRACK

1.- “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”.
2.- “Puede aceptar el fracaso pero no puedo aceptar no intentarlo”.
3.- “Nunca pienso en las consecuencias de fallar un gran tiro… cuando se piensa en las consecuencias se está pensando en un resultado negativo”.
4.- “Si aceptas las expectativas de los demás, especialmente las negativas, entonces nunca cambiarás el resultado”.
5.- “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasara, otras hacen que suceda”.
6.- “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”.
7.- “Debes esperar cosas de ti mismo antes de que las puedas hacer”.
8.- “Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias, porque sé que si lo hago entonces sólo puedo esperar tener resultados a medias”.
9.- “Todo se resume en una sentencia sencilla: existen buenas y malas maneras de hacer las cosas. Usted puede practicar el tiro 8 horas diarias, pero si la técnica es errónea, sólo se convertirá en un individuo que es bueno para tirar mal”.
10.- “Paso a paso. No concibo ninguna otra manera para lograr las cosas”.
11.- “Quien dice que juega al límite, es porque lo tiene”.
12.- “Sólo juega. Diviértete. Disfruta del juego”

M.J



 



 

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