I
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe.
Marilyn Monroe quedó tan conmovida que abandonó todo —su carrera, su piscina, su meneo, su teléfono, su suicidio, todo— y se mudó al sur de Francia para estar con Vincent van Gogh.
¿Vivieron felices para siempre? No, nadie lo hace. Pero fingieron vivir felices para siempre. Y dado que todas las cosas se convierten en lo que fingimos que son, la felicidad falsa es tan buena como la verdadera.
II
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe. Cuando desenvolvió el paquete y encontró la oreja, Marilyn Monroe hizo brillar su famosa sonrisa de gato-que-se-tragó-la-banana.
Marilyn Monroe colocó la oreja en una cajita de palo rosa sobre su tocador. De vez en cuando, sacaba la oreja de la caja, la mimaba, le daba soplidos, la rascaba y soltaba risitas. Una vez enganchó la oreja a una cadena de plata y la llevó a una fiesta. Siempre pensaba en escribir una linda nota de agradecimiento al propietario original, pero nunca llegaba a hacerlo.
¿Era un tonto Vincent van Gogh?
Tal vez la tonta fuera Marilyn Monroe. Después de todo, Vincent van Gogh hizo un gran gesto y Marilyn Monroe lo recibió frívolamente.
III
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe. Paul Gauguin estaba horrorizado. "Eso fue de muy mal gusto, Vincent", dijo Gauguin. "Dentro de muchos años, cuando hayas muerto y desaparecido, te recordarán más por haberte cortado la oreja que por la belleza y verdad de tu arte."
Vincent van Gogh miró a Gauguin por debajo del vendaje y sonrió. "No te preocupes", dijo. "El arte se cuida por sí solo. Y lo que el mundo piense de mí cuando haya muerto y desaparecido no me importa. Lo que importa es la vida. Lo que importa es el amor. Yeah."
Al día siguiente Paul Gauguin se cortó su esposa y se envió a sí mismo a Tahiti.
"Pobre Gauguin", suspiró Vincent van Gogh. "Entendió sólo la mitad de lo que dije."
IV
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe. La oreja cortada le recordó a Marilyn Monroe una luna creciente, y la contempló durante horas a la luz de la luna.
Telefoneó a Vincent van Gogh. "¿Tiene algún sentido la luna?", preguntó.
Vincent van Gogh consideró la pregunta. Decidió que era tonta.
Albert Camus escribió que la única pregunta seria es si uno tiene que matarse o no.
Tom Robbins escribió que la única pregunta seria es si el tiempo tiene un principio y un fin.
Es evidente que Camus se levantó del lado equivocado de la cama, y que Robbins debía de haberse olvidado de poner el despertador.
Existe una sola pregunta seria. Y esa pregunta es: ¿Quién sabe cómo hacer que el amor perdure?
Contéstenme eso y les diré si tienen que matarse o no.
Contéstenme eso y los tranquilizaré acerca del principio y el fin del tiempo.
Contéstenme eso y les revelaré el sentido de la luna.
V
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe. Ante lo cual Marilyn Monroe se cortó una de sus orejas y la envió a Vincent van Gogh.
Vincent van Gogh se cortó el dedo chico del pie y lo envió a Marilyn Monroe. Marilyn Monroe le envió a cambio uno de sus dedos chicos del pie. A continuación, Vincent Van Gogh se cortó un párpado y lo mando por correo. En el correo de regreso, recibió un párpado de Marilyn Monroe. La amistad entre ambos se hacía cada vez más cálida.
Intercambiaron anulares, lenguas, ombligos y pezones. Un día, Vincent van Gogh se arrancó el corazón y lo envió por expreso a Hollywood... pero para entonces Marilyn Monroe se había aburrido del asunto y había escapado a Tijuana con Warren Beatty.
Vincent van Gogh quedó destrozado. Sin embargo no debiera haberse sorprendido tanto. Tal es el curso que toma el amor con frecuencia.
VI
Vincent van Gogh se cortó la oreja y la envió a Marilyn Monroe. De inmediato lo pensó mejor y cayó en una profunda depresión.
"Oh, ¿por qué fui tan presuntuoso?", preguntó. "Una oreja es algo demasiado íntimo. ¿Y qué pasa si a ella no le gustan las orejas? Habría hecho mejor en enviar violetas o fósforos. Tendría que haber enviado papas, pasta dentífrica o cepillos de un ancho significativo. Esa oreja la ofenderá, lo sé. Oh, tendrían que haberme bautizado Vincent van Gauche. Lo arruiné todo otra vez."
En medio de toda esa inquietud, llegó una nota de América: "Estimado señor", empezaba. "Muchísimas gracias por la cartera de seda". Vincent van Gogh se relajó. Sonrió de oreja a... a... ¡epa!
VII
Vincent van Gogh se cortó la oreja. Quería enviársela a Marilyn Monroe, pero no sabía cómo hacerlo.
No podía costearse entregarla en persona. No tenían amigos mutuos. Y si la enviaba al estudio de cine, una mujer adusta con traje gris por cierto la arrojaría al cesto.
¿Se la confiaría a Railway Express? ¿Al United Parcel Service? ¿A Brink's?
La oreja de Vincent van Gogh era su amor. Incapaz de enviarla mediante canales normales, salió al trigal y la envió por cuervo.