Por el rumor que viene como una memoria
El profundo horizonte
Por la flor que horada el recuerdo
Por la paz que se baña en el cielo de la tarde
La paz está a la altura de aquellos ojos que vimos un día
Está a la altura de un canto que cubre el vértigo interno
Por las nubes que ocupan ese sitio del cielo donde mirábamos ayer
Por los días que se engastan en su semana
y ruedan como lágrimas a lo largo del año
Por las campanas encarnadas en el aire
O el aire que toma carne en las campanas
Por el otoño que se deshace
Llega el alma a la cumbre de sí misma
Por el pájaro envuelto en sus vuelos
Y que no puede salir de sus vuelos
Por la música que no puede salir más allá de sí misma
Por las barcas mecidas sobre las rodillas del mar
Por la caricia de la noche colgando de la luna
Por esa estrella que cabecea en el silencio
Llega el alma a la cumbre del alma
Un viento con olor a suicidio
La muerte es clara y precisa
La muerte se hunde en su silencio propio
Nadie tiene la cara más inocente
Los dedos más inocentes
Ni un agua más inocente al fondo de los ojos
Una bruma después
Una risa siniestra entre la bruma
O un llanto en las lámparas internas
Las lágrimas caen como soldados
Una ventana que se cierra en todas partes
y luego el rincón infinito
La muerte es clara y precisa
La muerte se hunde en sí misma
El marfil y la cera alargándose a través de los siglos