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Amor y desamor en los cuentos de Adolfo Cáceres Romero


Por Víctor Montoya

 

La reciente publicación de “Cinco noches de boda”, bajo el sello Editorial Kipus y Escritores Unidos, es un buen ejemplo de que la literatura boliviana ofrece emoción y belleza, con escritores de la talla de Adolfo Cáceres Romero, quien, a tiempo de moverse con soltura en un territorio sensual y explosivo, donde convergen las descargas eróticas y el fulgor de las pasiones, nos acerca a temas narrados con verisimilitud, recreando a personajes que se cruzan en las rutas de la realidad y la ficción, con un estilo sencillo pero elegante, propio de un autor capaz de elevar a potencia literaria una situación cotidiana, sin más recursos que el verbo y la imaginación.

Los cuentos de Cáceres Romero, que en el fondo cuestionan la doble moral en torno a la sexualidad y los cánones de un sistema patriarcal, nos revelan la variedad de relaciones que se dan en una cultura compleja y contradictoria. Recrea con conocimiento de causa las historias en las cuales el matrimonio dura sólo hasta la misma noche de bodas o se declara el divorcio seis meses después de una luna de miel apenas disfrutada. Se tratan de parejas que, por motivos de infidelidad, conveniencia, presión social o incompatibilidad, están destinadas a romperse como vasijas de barro antes de que terminen de sonar los valses de Strauss.

No es casual que los protagonistas de “Noche de bodas 1”  tengan un matrimonio fugaz, al descubrirse que la novia no llegó virgen al lecho nupcial. En tales circunstancias es probable que el sueño de envejecer junto a un solo hombre puede trocarse en una pesadilla en países donde existen familias conservadoras que, debido a los tabúes sexuales y los atavismos culturales, aconsejan a la novia conservar su virginidad hasta la noche de bodas.
 
El libro es un abanico de matrimonios por conveniencia y por “los qué dirán” en el entorno social; bodas en las cuales los padrinos e invitados se miran extrañados cuando no oyen un sí rotundo en los labios de la novia o el novio, sino dubitativo, como cuando se pronuncia una queja luego de tener un cuchillo clavado en el pecho. En el cuento “Noche de bodas 3” asistimos a un enlace pactado por los padres y familiares de la pareja, según rigen las tradiciones en el mundo musulmán, ya que la hija del comerciante árabe es desposada con un hombre que llega desde Palestina. El matrimonio, en este caso, no sólo se da por conveniencia, sino también por afinidad social, cultural y racial. Y, lo que es más grave, tanto el hombre como la mujer deben pedir perdón a Alá por sus impulsos sexuales y su deseo de conocer el amor a través de un orgasmo compulsivo y placentero, como si se tratara de un pecado fatal.

Los motivos del divorcio son varios, como varias son las desilusiones en la vida conyugal; a veces por el simple hecho de que la obesidad de la mujer no permite la satisfacción sexual del hombre o porque al marido le falta ingenio erótico para complacer la lujuria de su esposa. A estos casos se suman los matrimonios imposibles por falta de compatibilidad de caracteres o porque la mujer perdió, tras largos años de consorte, los bríos y la bellaza de la juventud, como en el cuento “Bodas de plata”

El autor está consciente de que en algunos matrimonios se esconde la infelicidad detrás de los mantos de la apariencia, hasta que no demora en ser descubierta como en “Noche de bodas 2”, pues allí donde no reina un amor verdadero, los besos no saben a nada y la relación, aparte de convertirse en una situación insostenible, acaba por ser una farsa ante propios y extraños. Queda claro que en estas bodas no tienen sentido los sermones del cura ni suena como debe la marcha nupcial en el órgano de la iglesia.

El cuento “La última noche de boda” nos transmite el mensaje de que la mujer viuda puede vivir abrazada a los recuerdos. Incluso el vestido de novia usado durante la ceremonia llega a ser tan importante como el amor que los novios se prometieron ante el altar. Un vestido de novia tiene la fuerza de evocar los recuerdos de quien la usó y lució durante esos instantes en que la felicidad parecía eterna como en los cuentos de hadas, donde los amores se redimen y la muerte está asociada a la infelicidad. No cabe duda que la memoria es un instrumento que permite conservar los recuerdos del pasado. De ahí que el simple hecho de ver una imagen impresa en el periódico, como sucede con la protagonista de “El compromiso”, puede ser suficiente motivo para recordar tiempos idos y un episodio importante en la vida, sobre todo, si la imagen está asociada a un compromiso que se hizo público y sirvió de preámbulo al acto matrimonial.

Cáceres Romero, con la experiencia de vida que lo amerita, nos enseña que no siempre se cumple el dicho de que “el amor lo puede todo, cuando es verdadero”. No al menos en una cultura donde una mujer puede ser despreciada cuando pierde la virginidad antes de la boda o pierde a la criatura que crece en su vientre; en una colectividad que cree en la falacia de que una “solterona” es una mujer incompleta y un “solterón” la vergüenza de la familia; en un una sociedad donde las empleadas domésticas son las cenicientas de la casa, las que realizan todas las tareas que rechazan las damiselas, atenidas a la absurda idea de que el cumplimiento de los deberes domésticos les corresponde a las sirvientas y no a las señoritas.

“Cinco noches de boda”, además de ilustrarnos que el desamor es una fuerza capaz de convertir al hombre en una bestia, está lleno de dramas provocados por el crimen pasional, el adulterio, los celos enfermizos, la violencia de género, el odio, la venganza y la sinrazón, como cuando el personaje de “El ADN de Dinora” cree que su mujer lo traicionó con otro hombre, y que la hija que tiene es ilegítima, hasta que comete un crimen y se entera tarde, ya demasiado tarde, que la prueba de ADN no correspondía a su hija, sino a otro persona, y que la información que recibió se debió a un error involuntario.

En el cuento “Noche de bodas 4” asistimos a la frustración de un amor soñado pero perdido de antemano, ya que la ausencia del personaje, destinado a cumplir el servicio militar obligatorio, provoca que la mujer de su vida se entregue a los brazos de otro hombre. Entonces el protagonista, presa de un torbellino de celos y navaja en mano, se ve impulsado a cometer un crimen pasional. Lo interesante del cuento es que es el autor permite que el lector imagine el desenlace trágico de esta historia de amor.

Al culminar la lectura de “Cinco noches de boda”, compuesto por dieciocho cuentos, uno queda con la ligera sensación de que el tema del amor es tan infinito como infinitas son las razones del desamor. Los temas se yuxtaponen en un recio manejo del lenguaje coloquial, mientras las reacciones psicológicas de sus protagonistas son afines a las de cualquier ser humano. El lector está ante una obra que lo hará vibrar de emoción y suspenso, con pinceladas que reflejan el mosaico multicultural de un país donde la geografía contrastante entre el altiplano y el oriente constituye un magnífico escenario para contextualizar cuentos que tienen un principio que atrapa de inmediato y un desenlace que es casi siempre sorpresivo, como en los mejores cuentos de los grandes cultores de este género literario.
 
Por lo demás, en este magnífico libro, que tiene la intención de desvelar los mantos de la hipocresía y romper con la mojigatería de quienes, amparados en la doble moral, pregonan las virtudes de una sociedad que vive a caballo entre su pasado y la modernidad, queda de manifiesto que los tabúes sexuales, los prejuicios sociales, las ataduras mentales y los atavismos culturales son, de una manera consciente o inconsciente, verdaderas cuñas en la felicidad de un hombre y una mujer que funden sus vidas en una noche de bodas.

 

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Adolfo Cáceres Romero (Oruro, 1937). Narrador e investigador de la literatura boliviana. Ejerció la docencia universitaria. Obras principales: Galar (premio nacional de cuento de la Municipalidad de Cochabamba, 1968), La mansión de los elegidos (1973), Copagira (1975), Las víctimas (1978), Entre ángeles y golpes (premio nacional de cuento “Franz Tamayo”, 1982), Los golpes (1983), Poésie Bolivienne du XX-Sicle (1986), La Hora de los ángeles (1987), Nueva Historia de la Literatura Boliviana,(en cuatro volúmenes, 1982, 1990, 1995), Poésie quechua en Bolivie (1990), Diccionario de la Literatura Boliviana (segunda edición, 1997), La saga del esclavo (2006) y Octubre negro (2007).

 

 

 

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