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José Ángel Cuevas, poeta.

“Sigo esperando a que quede la cagada”

Por Gonzalo León
La Nación, Domingo 17 de Agosto de 2008


Hay quienes lo consideran el mejor poeta chileno vivo, pero él sólo se considera a sí mismo como ex poeta que vive en un ex país. Acaba de publicar “Álbum del ex Chile (1970-1973)”, en donde selecciona recortes periodísticos de la época y los comenta, tratando de revivir lo que sentía durante el tiempo donde se intentó hacer la revolución. Hoy, en cambio, solamente aspira a la sublevación.

El último libro que publicó José Ángel Cuevas, más conocido como Pepe Cuevas, fue "Lírica del edificio 201". Cuando lo lanzó, en la Universidad de Buenos Aires, causó gran conmoción entre los poetas argentinos, varios de los cuales al igual que algunos colegas chilenos lo consideran el mejor poeta chileno vivo. Sin embargo, eso a Pepe lo tiene sin cuidado y prefiere tildarse de ex poeta que vive en un ex Chile. Para él, el golpe de Estado no sólo fue un cambio de democracia a dictadura, sino el fin de una época. Por eso, su poesía habla de fantasmas, de lugares que dejaron de existir, de recuerdos. Pese a que él asegure que "a mí no me dejaron sin futuro, sino sin pasado".

Su nuevo libro, "Álbum del ex Chile" (Libros La Calabaza del Diablo), está lleno de su pasado entre 1970 y 1973. Para ello, en 2006 comenzó a seleccionar recortes de prensa y luego a comentarlos a su manera, como si fueran la lectura personal de una noticia que podía ser las catastróficas declaraciones del ministro Zaldívar ante la elección de Allende; "Junten odio", el eslogan de la derecha, o las palabras del artista Roberto Matta: "Poner los pies en la tierra, poner los pies en Chile".

- ¿Qué clase de libro es éste? ¿Poesía política, memorias de una época o el periódico de Pepe Cuevas?
- Los surrealistas le hubieran puesto un nombre especial, como collage o ready made, pero también a mi parecer podría ser poesía concreta. Pero si insistes en catalogarlo, este libro también es la historia de la única revolución en Chile, en donde se estatizaron los grandes monopolios y se nacionalizó el cobre, ambos actos tremendamente valientes y por los cuales mucha gente pagó con la vida. Entonces en esto hay una rebelión personal, que creo es mucho más trascendente que tatuarse el cuerpo, raparse o llenarse de coca.

- A propósito de revolución, hay una linda definición en tu libro: "Es lo mejor que puede hacer alguien por sí mismo: fomentar la buena vida para todo el grupo".
- Hacer la revolución nace del grupo, pero es un acto individual.

- Hubo muchos políticos que no se jugaron por la revolución. En "Álbum del ex Chile" mencionas a Andrés Zaldívar, cuando era ministro de Frei y Allende recién había sido electo: "Atentados, falsas declaraciones de pánico, corridas bancarias con anuncios catastróficos del ministro Zaldívar".
- Bueno, en esto como en todo hay una lección. Muchos DC se la jugaron por el golpe, entre ellos el Presidente Frei Montalva. Si no lo hubieran hecho, Frei no habría sido asesinado porque no habría habido golpe. Pero la DC finalmente optó por mancharse las manos con sangre.

- ¿Qué es lo más importante de este libro: el documento, vale decir el recorte, o tu testimonio?
- Lo más importante era registrar el temple de mi generación, el sentimiento de estar en un permanente estado poético. Por ejemplo, las concentraciones para mí eran un grupo grande de amigos, pero al fondo de ellas se podía ver Villa Grimaldi, las parrillas, la tortura. Esas cosas, como dijo Patricio Marchant en su tiempo, fueron el comentario de la catástrofe nacional.

- Hojeando o leyendo "Álbum del ex Chile" da la sensación de que siempre iba a quedar la cagada.
- Esa sensación fue real y muy fuerte. Paradójicamente, los más informados eran los que estaban más cagados de miedo. Recuerdo que una vez un dirigente, refiriéndose al PC, nos dijo: "El partido no es tonto. Cuando llegue el momento vamos a responder". Ya sabemos que eso no pasó. En todo caso, yo jamás imaginé que la fuerza de la UP, representada en el grado de conciencia al que habían llegado los trabajadores, sería derrotada. Pensaba que si había golpe, los obreros iban a bloquear las calles con sus tornos y que los microbuseros rodearían los regimientos con sus máquinas para impedir que los milicos salieran.

- Una utopía, ¿no?
- No soy un llorón del pasado y entiendo que la vida continúa con la destrucción del pueblo, pero aunque no me creái aún sigo esperando a que quede la cagada, así como pasó en Argentina.

- ¿Una revolución?
- No están dadas las condiciones para que haya una revolución, así es que me conformo con una sublevación.

- ¿Por qué no están dadas las condiciones para una revolución?
- La figura del trabajador ha sido reemplazada por la del consumidor; en otras palabras, hoy se enfatiza tener más que ser. Un consumidor puede aspirar a una sublevación y un trabajador a una revolución.

- Se acaba de festejar el centenario del natalicio de Allende. ¿Podría decirse que más que un estadista fue un poeta?
- Sí, pero un poeta que entregó su vida por esta misión popular. Ahora, si analizamos sus discursos, nos daremos cuenta de que tenía incorporado a Neruda, especialmente cuando hablaba de esta tierra.

- Por último, ¿quién debería ganarse el Premio Nacional de Literatura?
- No me parece justo que con las cosas terribles que han pasado en este país venga alguien de afuera, ya sea Óscar Hahn o Efraín Barquero, y sea premiado con el Nacional. Yo creo que debe ser alguien que haya vivido en el mierdal en el que se convirtió Chile, ése debería ser el criterio.

 

 

 

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